Dicen que están “armando para ganar”. Aunque aclaran que Roberto
Lavagna aún no es candidato, se les escapa referirse a ék de esa manera y
lo señalan como el hombre capaz de encarnar “una alternativa
superadora”. Y sueñan con la generación de kirchneristas arrepentidos.
Son los diputados de “El General”: Jorge Sarghini, Juan José Alvarez,
Eduardo Camaño y Francisco De Narváez. Son el duhaldismo con chiche
nuevo; una de las patas del flamante “lavagnismo”, nuevo ADN que
comparten con un sector de la UCR.
Recostados en los cómodos sillones del despacho de Camaño en el
tercer piso del Congreso, proclaman que “2006 no debería ser un año de
candidaturas” (Sarghini) y que “es difícil pensar en 400 días más como
éstos (Alvarez). Y le tiran el fardo al Gobierno: “El
Presidente tuvo que adelantarse y establecer un discurso práctivamente
electoral”, dice De Narváez, y refuerza Camaño: “El acto del 25 de mayo
había terminado a las 4 de la tarde y ya habían pintado toda la ruta 2
con “Kirchner Presidente 2007″; Kirchner no puede decir que no está en
campaña”.
Pero disfrutan del “boom Lavagna”, que pateó el tablero político
nacional y puso en sus manos una chance de volver al ruedo con una
oferta competitiva. “El gobierno estaba concentrado en Macri y ahora
aparece un hombre que no dice que es candidato pero que es una figura
mucho más fuerte. Esto los debe tener preocupados, agrega Camaño.
-Cuáles son las diferencias entre Lavagna y Kirchner?
-Sarghini: Las ha expresado el candidato… (se corrige) las ha
expresado Lavagna cuando ha planteado las dudas que surgen respecto de
la inserción en el Mercosur, sobre el manejo de la política fiscal y del
gasto público, los subsidios y el control de precios. Y también ha
expresado la necesidad de un fortalecimiento institucional para que el
crecimiento dé lugar a una etapa de desarrollo.
-¿Está Duhalde detrás de Lavagna?
- No. Y tampoco detrás de nosotros. Estamos en una etapa superadora del duhaldismo.
-Alvarez: Habría que hacer una reunión y pedir que
levanten la mano los últimos que vieron a Duhalde; van a ver que no
somos nosotros (risas).
Camaño: El presidente se cargó en la mochila al duhaldismo; el problema ahora es de él.
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