jueves, 29 de noviembre de 2012

El debate mas profundo sobre los tironeos del poder

DESDE EL CONGRESO: PRORROGA DE LAS FACULTADES DELEGADAS
El debate más profundo sobre los tironeos del poder
Por Armando Vidal
El único gran poder del Congreso es su capacidad de dar a otro el poder que le pertenece. Por eso la Constitución de 1853 le prohibió hacerlo bajo a riesgo de que los responsables sean condenados por “infames traidores a la Patria”. Suena a tiempos de las cavernas pero eso es lo que se imprimió y rige en la ley suprema tras la derrota militar de Juan Manuel de Rosas con la participación de tropas extranjeras en 1852. O que fueran presos los legisladores del PJ en 1955 por orden de los golpistas de la llamada Revolución Libertadora.
El último debate sobre el poder se dará este miércoles en Diputados al tratarse la nueva prórroga por tres años de facultades que son del Congreso. A partir de allí y hasta el 25 de agosto de 2009, el Ejecutivo podrá seguir legislando por decreto, salvo para crear impuestos o en materia penal, electoral o sobre los partidos políticos.
Estas únicas limitaciones son las fijadas por la última reforma constitucional al admitir los decretos de necesidad y urgencia sólo para situaciones de emergencia y por un plazo determinado. Las otras facultades delegadas —éstas que se prorrogan ahora— provienen de la historia. Son normas de los tiempos de predemocracia (1862/ 1916), de la democracia fundacional (1916/30), de la fraudulenta (1930/43), de la autoritaria (1946/55), de las democracias endémicas (1958/62 y 1963/66), y de la condicionada (1973/76), además de los regímenes dictatoriales (1955/58, 1966/73 y 1976/83) y de la versión de la democracia que transcurre desde hace 23 años.
El marco normativo se sostiene en la siempre renovada ley de emergencia y la votada, pero no plasmada, creación de la comisión bicameral que debe tratar los DNU y los decretos derivados de la delegación de facultades.
Este debate que se avecina fue precedido por uno del miércoles en la comisión de Asuntos Constitucionales, cuyo presidente, Juan Manuel Urtubey, incurrió en la extrañeza de no convocar a los taquígrafos. Creyó que los radicales apoyaban y que todo sería sin importancia. Se equivocó. Por eso, sólo unos pocos disfrutaron de esa profunda discusión sobre el poder.
Protagonista destacado fue Pablo Tonelli (PRO), autor de un dictamen de minoría que terminó respaldando el radicalismo. En síntesis se opone a volver a aprobar lo realizado hasta 1994 por esas delegaciones, puesto que ya se lo hizo en 1999, 2002 y 2004 por leyes del mismo tenor. Y rechaza por inconstitucional seguir empleando esas facultades como ya hizo el gobierno de Néstor Kirchner en los dos últimos años.
La kirchnerista Diana Conti le atribuyó una visión teórica por falta de experiencia en el Poder Ejecutivo. “Se equivoca”, dijo Tonelli. Y con una sonrisa ofreció a Rafael Bielsa como testigo, que asentía sentado en la otra punta de la fila oficialista. Conti olvidó que Tonelli fue subsecretario de Justicia en el gobierno de Raúl Alfonsín, igual que Bielsa lo era en otra área de esa cartera que encabezaba Enrique Paixao.
No eran los únicos ex funcionarios que participaron de la discusión: también lo hicieron, en contra de la ley, Jorge Vanossi (PRO) y Juan José Alvarez (Justicialista Nacional), ex ministros en la gestión de Eduardo Duhalde.
El ex canciller Bielsa —un constitucionalista que está a favor—, reconoció en alusión a los legisladores “que en materia de delegaciones los que menos conocen somos nosotros”.
No las conocen pero igual los kirchneristas las van a votar. Para eso tienen el poder.

El resentimiento no es una virtud política’

Cumplidos dos meses de la revelación de su paso por la SIDE durante la última dictadura, Alvarez rompe el silencio. Defiende lo hecho y su paréntesis. Responsabiliza al Gobierno de la filtración. Y mira hacia el futuro: la lección de Misiones, la caída de Solá, Lavagna, Duhalde, el libro que está escribiendo. Juanjo Alvarez, de regreso.
Por magdalena ruiz guiñazu

Con la vista hacia adelante.
Todavía le duele hablar del “affaire SIDE” y del terremoto que generó en su vida familiar y política. Prefiere hablar de lo que va a hacer, de la no reelección de Solá y de lo que puede pasar en 2007. Foto: Enrique Manuel Abbate
Cuando Página/12 publicó, el 10 de septiembre, el legajo de la Secretaría de Inteligencia del Estado, en el que se recordaba al actual diputado Juan José Alvarez como integrante de sus huestes bajo el nombre falso de Javier Alzaga, mucha gente se estremeció de sorpresa. ¿Cómo imaginar que, en aquel lejano 1981, el joven estudiante Alvarez deseaba servir “mejor” a la Patria a través de su organización de espías? Ante el desconcierto que produjo la noticia, insistimos mucho en llegar a este reportaje. En el momento, fue imposible. Ya no.
—Alvarez, ¿usted piensa que fue un golpe contra usted?
—La verdad que fue… Bueno, esto tiene básicamente dos aspectos. Uno, el personal. Cómo lo sentí y lo viví con mi familia es algo íntimo. Fue muy duro y de esto no quiero hablar en público. Y desde el punto de vista de la política, evidentemente fue un hecho que tuvo una secuencia. En algún medio (se refiere a Página/12) fui tapa tres días seguidos y luego desaparecí para ellos. No volvieron a mencionar el tema. Es la segunda vez que me ocurre con ese medio.
—Pasados dos meses, ¿a quién le adjudica la revelación de su paso por la SIDE?
—Primero, existe una investigación judicial en marcha, que espero tenga pronta resolución. Sin perjuicio de ello, está claro que quien tiene el deber legal de guardar esa información, que es el Gobierno nacional, no lo ha hecho. Por lo tanto, no tengo elementos para pensar que alguien diferente, o de otro ámbito, pudo haber tenido acceso a esa información.
—¿Quién cree que se benefició con todo esto?
—Nadie, absolutamente nadie.
—¿Por qué cree que la información se conoce ahora?
—No lo sé. Pero no es difícil suponer que mi perfil opositor pueda haber tentado a algunos sectores a realizar esta maniobra. Me gustaría aclarar que esta información se conoce ahora públicamente, porque –repito una vez más– existe desde hace 25 años en un organismo del Estado, con lo cual se podría haber desclasificado cumpliendo con los requisitos de la Ley de Inteligencia, cosa que no se hizo.
—¿Qué va a hacer de su carrera política?
—Nunca tuve una carrera política fácil y traté siempre de colaborar en situaciones, como a todos les consta, muy difíciles. Sigo pensando de la misma manera y trataré de continuar haciendo lo mismo, desde el lugar que me toque.
—¿Cómo reaccionan ahora ante usted sus colegas (cercanos y adversarios), su familia y la gente de la calle?
—Mi familia me ha apoyado con la misma firmeza que en otros momentos complicados que he tenido que pasar. Lo dije públicamente, como cuando asumí como ministro de Seguridad en la Ciudad de Buenos Aires, a pocas horas de la tragedia de Cromañón. En cuanto a los colegas, muchos me han manifestado su solidaridad frente a lo que consideraron una maniobra de baja calaña. La gente en la calle me transmitió un sentir similar, sobre todo los primeros días, en
coincidencia con la repercusión en los medios de comunicación. Con el transcurso del tiempo, como obviamente para ellos no es un tema importante, no me paran en la calle para hablarme de esto.
—¿Le cambió en algo la mirada que tiene sobre las reglas de la política?
—No, justamente porque sigo convencido de que ciertas prácticas deben cambiar. El resentimiento no es una virtud política.
Alvarez parece muy molesto y creo que su relato también obedece a su preocupación por ser conocido como un funcionario combatido por sus adversarios y requerido por el país en los peores momentos.
—Considerando, entonces, su amplia experiencia en el asunto, ¿cómo ve hoy el tema seguridad en la Provincia de Buenos Aires?
—En todas las encuestas de opinión, la gente dice que no se conoce todo lo que ocurre realmente. Yo siempre he dicho que me parece que no tiene mucho sentido discutir cuánto hay de sensación y cuánto de verdad en las estadísticas. En última instancia, la sensación es la que condiciona la conducta de la gente. Si usted cree que le va a pasar algo, si tiene miedo, etcétera, usted se va a autolimitar y es lo mismo que los datos estén o no, porque eso no va a modificar su conducta. Si hoy le decimos a la gente que la economía anda mal, habrá muchos que no lo van a creer porque, objetivamente, para muchos, las cosas están mejor.
—Continuemos con el tema seguridad. ¿Usted cree que hay menos secuestros?
—No tengo las estadísticas últimas pero hay cosas que me llaman la atención. Fíjese: estamos todos preocupados y angustiados por lo que sucede con López. Entonces (y no hace tanto) leemos en un diario que dicen que la persona que apareció tirada en algún lado no era López. Bien, pero ¿quién era?, ¿qué le pasó? Si no fuera porque en la agenda está el tema de López, no nos hubiéramos preocupado por esa persona. Me parece que es un tema que hay que seguir trabajando y me parece gravísimo que funcionarios que tienen la responsabilidad del tema seguridad crean que ya se hizo todo lo que se podía hacer.
—Pero usted, con su experiencia, ¿qué haría en este caso? ¿Por ejemplo, si usted fuera ministro de Seguridad en la Provincia de Buenos Aires?
—El plan que nosotros habíamos puesto en marcha…
—Perdón, cuando dice “nosotros”, ¿a quiénes se refiere?
—A Solá, en 2003. Ese plan se llamaba Cuadrícula porque yo había dividido así el Gran Buenos Aires. Sobre cada cuadrícula, poníamos un patrullero que no podía moverse de ese lugar. Hicimos eso en forma igualitaria y, después, tomando el mapa del delito, poníamos más policías en las cuadrículas más peligrosas. Esto, a nosotros, nos funcionó. Me acuerdo que en el Departamento Judicial de Quilmes, por ejemplo, la cantidad de secuestros denunciados antes de la aplicación de ese plan era de… no recuerdo exactamente pero pongamos de 20 secuestros express. Cuando pusimos en marcha el Cuadrícula, cayó un 70%. También sé que, de alguna manera, hoy están siguiendo el plan. Cada ministro le dará su impronta pero creo que es un sistema al que hay que seguir implementando. Sin lugar a dudas.
Hay una fuerte nostalgia en las reflexiones de este hombre de 51 años, padre de cinco hijos, muy seguro de sí mismo. Un hombre que apostaríamos suele preguntarse por qué motivo el país no acude a él con más frecuencia.
—Yo me acuerdo –prosigue– de que en 2001 (como ministro de Seguridad provincial), yo le dije a un colega suyo que el enemigo más grande que tiene la seguridad es aquel que vende soluciones instantáneas. Si yo tuviera hoy una solución instantánea, mediata y supereficaz, lo que tendría que hacer es decir “aplíquenla” para evitarle a la gente tanto sufrimiento. Obviamente, no la tengo ni nadie la tiene. Lo que sí creo es que hay un plan que, desarrollado en etapas y cumpliéndose, tiene que mejorar sustancialmente la situación. En 2002, cuando yo era ministro de Seguridad de la Nación, a pesar de que utilizábamos gran parte de la fuerza policial para cuestiones de orden público y que eso distraía policías para combatir al delito urbano, tuvimos éxitos importantes.
—Con toda su experiencia personal, Alvarez, ¿usted cree realmente que Eduardo Duhalde se ha borrado de la vida política para siempre o es una etapa?
—Yo creo que Duhalde ha dejado de lado… ha superado la etapa de político activo. En todo caso, la política es como el periodismo: uno siempre sigue ejerciéndola. Pero me parece que en una forma absolutamente distinta. Creo que él está ocupado y preocupado por cuestiones políticas del país. También le digo con franqueza que hace bastante tiempo que no lo veo, que no hablo con él pero la actividad política diaria de Duhalde como dirigente político (no digo como hombre interesado en la política) es cosa del pasado.
—Sin embargo, Duhalde es una persona que tenía todavía tiempo por delante…
—Voy más allá de Duhalde. Creo que es una lástima que todos aquellos que tienen experiencia y cosas para aportar… –se abstrae nuevamente–. Mire, usted me hablaba del tema de la seguridad. Yo tengo… en este momento me vinieron a consultar desde un Estado importante (no voy a decir quién), bueno, me vinieron a consultar de dos países importantes de Latinoamérica para que les dé una mano a fin de armar un plan de seguridad. Son dos Estados importantes de estos países. Lo hago con algunos gobernadores de provincia que también me llaman (y que, por razones obvias, lo hacen con mucha cautela) para que les brinde algunas ideas respecto de estas cuestiones. Y la verdad es que, sin creerme ni mucho menos que poseo todas las soluciones, me hace bien saber que esa experiencia mía, con todos los errores que cometí, pueda servirles. Les puedo aconsejar: “No hagan tal macana porque yo la hice y no me resultó”. Aunque sea para decirles que hagan exactamente lo contrario de lo que yo hice. Esto me pasó el otro día cuando veo, por ejemplo, las formas (no discuto el fondo que no conozco) con las que Guillermo Nielsen se va del Gobierno de la Ciudad. Usted tiene allí a una persona que ha negociado la deuda externa más voluminosa de la historia, que lo ha hecho en forma eficiente. Entonces, me parece que merece un enorme respeto y yo, por lo menos, lo digo con la visión del lector de diarios, creo que no se lo ha respetado.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Diputados investigarán la violencia en el fútbol

La Comisión Especial para el Análisis, Evaluación e Investigación de la Violencia en el Fútbol de la Cámara baja quedó conformada hoy con el objetivo de observar los distintos factores que originan los constantes ataques que se viven en torno a la disputa de los partidos.
El nuevo cuerpo, que estará integrado por 15 diputados, investigará además los aspectos institucionales y económicos relacionados con el fútbol. Podrá plantear modificaciones a la legislación civil y penal vigente para erradicar este problema.
Además,la comisión investigará la responsabilidad de los organismos que administran el fútbol y de quienes están a cargo de la prevención de los desmanes.
Analizará los modos de comercialización de las localidades de cada partido y verificará las operaciones de reventa, entre otras actividades específicas.
La comisión quedó presidida por el Juan Bonarcorsi, del partido de Luis Patti, y la vicepresidencia quedó para el kirchnerista Juan Ilarregui.
También participarán Delia Bisutti, del ARI, los oficialistas Osvaldo Nemirovsci, Rody Ingram, Danta Dovena, María Teresa García e Isabel Artola, el lavagnista Juan José Alvarez, los macristas Eugenio Burzaco y Jorge Vanossi, el socialista Eduardo Di Pollina, y el ex duhaldista y neokirchnerista Oscar Rodríguez.

Juan José Alvarez quiere crear un cuerpo especial de seguridad

Uno de los que vivió la barbarie de cerca en las inmediaciones del estadio de River al enfrentarse parte de sus barras, fue el legislador Juan José Alvarez, que ayer estuvo presente en la charla que brindó Mario Gallina en el anexo de la Cámara de Diputados.
El día de los incidentes, Alvarez concurrió al predio con una de sus hijas, mientras que sus tres hijos varones ya estaban en el lugar. Habían llegado dos horas antes del partido de River con Lanús, el domingo último.
“Yo tengo cinco hijos y sólo mi hija mayor, que ese día estaba ocupada con un tema de la facultad, no vino al club.” El diputado se sintió desprotegido como todos los hinchas riverplatenses cuando se enteró que allí mismo se terminaba de disputar una batalla campal ajena a todo entendimiento racional. En tales circunstancias dijo sentir “indignación conmigo mismo”.
“Por allí se dijo que yo había denunciado que hay integrantes de algunas barras que son policías en actividad, pero no es así”, advirtió Alvarez ayer, en una charla telefónica con LA NACION. “Lo que dije es que conocí a policías que integraban grupos violentos, que supe de oficiales que estaban en las hinchadas y que, por ese motivo, creo que resulta ilógico e insólito que haya policías custodiando a otros que podrían formar parte de la misma fuerza”, sentenció.
Alvarez lleva adelante la idea de que debe crearse un cuerpo especial que se ocupe de la seguridad deportiva. En otras palabras, boga por policías preparados para entrar en acción cuando se producen este tipo de inconvenientes. “Me molesta particularmente cuando los dirigentes dicen no conocer a los barrabravas, no saber quienes son. ¿Cómo es posible? ¿Quién no los conoce?” enfatizó el funcionario. De todos modos, fue más allá al trazar un paralelo con lo ocurrido en otras partes del país durante los últimos tiempos. “Los incidentes cobraron trascendencia especial porque se trató de River, y lo que genera River siempre es noticia, pero esto ocurre en todo momento en todos lados. El problema de la violencia en el fútbol creo que es demasiado más grave de lo que la mayoría de la gente piensa. Si lo que ocurrió en Mendoza hubiese pasado en River o en Boca, hoy estaríamos hablando de algo más profundo todavía por el hecho de la trascendencia que tienen estos clubes”, dijo el legislador, socio de River de toda la vida .
Convencido de que se necesitan soluciones urgentes, Alvarez fue terminante y concreto: “Mi criterio es que la violencia no tiene camiseta. Este fin de semana se puso la de River, pero todos sabemos que lleva la de todos los clubes del fútbol argentino”.

Juanjo Alvarez habla sobre su nuevo libro

A CIELO ABIERTO – CLARA MARIÑO – FM LATINA
Miércoles 11 de abril de 2007 – 08:05
Clara Mariño: Estamos comunicados con el diputado nacional Juanjo Alvarez. Estoy informada de la noticia de un libro que se está por publicar y cuyo título a mí ya me atrapó y le dije a la gente de mi producción que me gustaría hablar con él. Se llama Crisis de Gobernabilidad y Control en la Argentina. Yo creo que es un tema clave, porque prácticamente desde el 83 en adelante, con distintas características y por distintos motivos, la Argentina, a pesar de tener afortunadamente continuidad democrática, ha sufrido vaivenes institucionales realmente muy graves. Diputado Alvarez, buen día, cómo está usted.
Juan José Alvarez: Clara, buen día, ¿cómo está?
CM: Bien, ¿Cómo anda?
JJA: Bien, gracias a Dios, bien.
CM: Cuénteme, primero, por qué se decidió a escribir este libro, y por qué eligió este tema.
JJA: Este libro fue una decisión que tomé hace muchos años. Me llevó bastante tiempo desarrollarlo, primero porque es un tema complejo, es un tema arduo. Y, después, porque mi azarosa vida política me obligó a hacer algún impasse en esto. Estoy hablando de fines de 2001, cuando estuve al frente de la seguridad en la Provincia de buenos Aires; en 2002, en Justicia en la Nación; en 2003 de nuevo en la provincia; y en 2005 post Cromañón, cuando fui llamado justamente por esa cuestión, así que en realidad tuve que hacer muchos paréntesis. Pero es una decisión que tomé hace tiempo. Y mi experiencia de gobierno de tantos años me hizo ver que había un diseño institucional que no respondía adecuadamente a las necesidades de lo que, según mi modesta opinión, es el diseño de un país moderno, de un país sustentable.
CM: Usted dice en una parte del libro que el proceso político desde el 83 en adelante -y podríamos ir mucho más atrás, pero bueno, no nos vamos a perder en el tiempo-, se hizo a expensas de las instituciones. Y uno lo que ve hoy, desde hace bastante tiempo, que el problema institucional en la Argentina es también,  a mi juicio–yo no sé si usted lo comparte-, causa de la crisis también económica y de falta de proyecto de país.
JJA: Sin duda. Yo le diría que, más que a expensas, se hizo en contra de la normalidad institucional, de la calidad institucional. Lo que planteo en el libro en términos sencillos es que la Argentina del atajo, la Argentina de la excepción permanente, la Argentina del “córranse, déjenme que lo hago yo solo”, no es una Argentina buena, no es la Argentina que queremos y necesitamos. Yo planteo que en la Argentina –y no soy el único que lo hace, por otra parte- el concepto de excepción, de situación excepcional se ha convertido en la normalidad, con lo cual los instrumentos de excepción se han vuelto instrumentos normales, y esto constituye una perversión del sistema institucional.
CM: Ahora, Alvarez, usted es diputado. Esto se hace con la complacencia, no de toda, pero sí de una amplia parte de la clase política argentina.
JJA: Si. Es que hay una pauta de funcionamiento que ya se ha hecho cultural,  y es que una vez que salgamos de esta excepción -y se califica como excepción cualquier situación medianamente crítica o difícil, como tenemos todos en la vida-. Las instituciones, al igual que el cuerpo humano, tienen momentos de enfermedad, ahora, la calidad del medicamento, la receta para esa enfermedad no puede ser siempre drástica y dramática. Yo creo que la argentina ha aplicado –y hablo del período institucional democrático, desde el 83, porque es el período donde se abre, y se abrió, todo un nuevo horizonte, que obviamente no era el que existía hacia atrás, donde había una alternancia entre gobiernos cívicos, digamos, casi títeres de los gobiernos militares, golpes militares, reposición de gobiernos débiles. En el 83 se abre un período distinto. Y en ese período distinto, según mi criterio, lo que estamos dejando de hacer o no hacemos con la energía suficiente, es darle realmente al país una normalidad permanente. Y este libro está escrito, y por el tiempo cuando comencé a escribirlo, sin pensar necesariamente en el presidente Juan, en el presidente Pedro, o en el presidente que sea. Este es un problema institucional que tenemos los argentinos y que lamentablemente no está en la agenda y no lo estamos corrigiendo.
P: Seguramente. Por allí cuando se habla de seguridad jurídica, lo que no se entiende mucho es el concepto de estado de derecho, el tema de que poder conseguir cualquier ley es asegurarse, por ejemplo, seguridad jurídica a quienes vienen a invertir, cuando la autolimitación es mucho más importante, ¿no?, para demostrar que la voluntad está por debajo de la ley.
JJA: Pero además, ese el sistema, eso es lo que queremos vivir. Esto es como el tránsito ordenado. A mí no me gusta cuando estoy apurado que me toque la luz roja en el semáforo. Ahora, cuando me toca la luz roja en el semáforo, las reglas de juego me indican que yo tengo que frenar, porque tiene derecho el que tiene la luz verde, porque está tan apurado como yo y tiene tanta necesidad de circular como yo. Cuando uno dice “esto es una emergencia”, tipo ambulancia, y cruza por el costado con la luz roja, si todos somos la ambulancia, y todos los días somos la ambulancia, el sistema se pervierte y ya la luz roja, la amarilla o la verde no significan nada.
CM: Y además del tema institucional, diputado Alvarez, es tan importante, por más que a la gente le parece que es un tema abstracto, porque, por ejemplo, como en la crisis de Neuquén, el país en general no ha podido resolver –usted que es un hombre que sabe muchísimo de los temas de seguridad y policiales- que tenemos una policía que por momentos es absolutamente pasiva y no interviene y la otra opción es una policía que mata. Yo digo, en el medio hay que reconstruir otras cosas…
JJA: Exactamente. Lo que no estoy tan de acuerdo con usted es que este sea un tema que le importe a todo el mundo. Yo creo que en realidad, estos temas de discusión de diseño institucional, discusión sobre mejora de calidad institucional, no han salido prácticamente de algunos cenáculos de intelectuales y universitarios, o de alguna gente de la política y el periodismo medianamente preocupada y ocupada por eso.
CM: Yo me corrijo. Quise decir, debería interesar a todo el mundo.
JJA. Claro, pero parte del problema es que este tema no interesa a todo el mundo.
CM: Es cierto, es cierto.
JJA: Mire, yo me acuerdo el día que debatimos la modificación del Consejo de la Magistratura, en el medio de una acalorada discusión sobre este tema, un diputado de la Nación dice “en definitiva estamos discutiendo algo que no le interesa ni siquiera al tres por ciento de la población. Y la verdad es que, estrictamente hablando, tiene razón. Ahora, lo que no tiene razón, o en todo caso, no es ese el argumento para no discutir un tema de semejante gravedad que tuvo y tiene cuestiones tan sensibles como por ejemplo, el Consejo de la Magistratura, las cuestiones judiciales, o las cuestiones políticas institucionales en general. Pero la verdad que el argumento, si bien era casi de mala fe, estrictamente hablando es cierto, porque le interesaba al tres por ciento de la población.
CM: Alvarez, cómo ve usted hoy el tema –porque en el fondo son temas institucionales- estas discusiones alrededor del tema de la inseguridad, que no le encontramos la vuelta, que hay una sensación de la gente y otra sensación de los funcionarios, los temas que se han producido alrededor del fútbol. Es todo un país que está conmocionado, justamente por no respetar las leyes o por no encontrar instituciones que funcionen aceitadamente.
JJA: Es cierto. Cuando usted ve, por ejemplo, el tema de la violencia en el deporte, concretamente, el caso de la violencia en el fútbol, ahí lo que se ve claramente no es un gran vacío legislativo, que falten leyes, que sea una cuestión de más legislación –aunque  puntualmente puede mejorarse siempre alguna, esto no lo discuto- pero usted lo que ve en general es una gran anomia, es decir, una gran falta de compromiso en el cumplimiento de la ley, que no es un fenómeno de hoy, pero que por acumulación se ha hecho un fenómeno muy grave. A mí me preocupa que no podamos estar discutiendo estas cosas. Probablemente en un tiempo electoral como el que se viene, va a ser más difícil, porque se discute de otras cosas, son más las imágenes que se plantean que los proyectos de fondo. Pero podría haber sido una buena oportunidad.
CM: Podría ser. Y yo digo, después de las elecciones, gane quien gane, vamos a tener otra oportunidad.
JJA: siempre tenemos la oportunidad.
CM: Pero mientras existan diputados que digan “para qué discutimos esto”, si le interesa al 3 por ciento de la gente, ahí tenemos un problema
JJA: Sí, porque además, le interesa al 3 por ciento de la gente porque no queremos poner esto en debate. Yo creo que si realmente se pusiera en debate, de buena fe, defendiendo fuertemente cada uno sus posiciones, pero haciéndolo de cara a la gente, yo creo que ese tres por ciento va a ser rápidamente mucho más. Y quiero dejar planteado algo, para que no nos confundamos: este es un problema de arrastre. La gran culpa que tenemos en el presente es no abordarlo. Pero indudablemente este es un problema que ya se está haciendo crónico en la Argentina y esto no es bueno. Y, como usted dice, tiene inclusive consecuencias en materia económica, en materia de inversiones, en materia de seguridad, etc., etc.
CM: Diputado Juan José Alvarez, gracias por atendernos.
JJA: Gracias a Usted.

martes, 20 de noviembre de 2012

ALVAREZ: “No hemos resuelto el problema de la calidad de la política”

Entrevistado por Mariano Grondona sobre su nuevo libro, el diputado nacional Juan José Alvarez consideró que “desde que recuperamos la democracia, no hemos resuelto el principal problema estructural que tiene la Argentina, que es la calidad de la política y sus procesos”. A continuación, les ofrecemos la transcripción completa de la entrevista.

Radio 10 – Pensando con Mariano Grondona – 15/04/2007 – 11:09
Mariano Grondona: Vamos a hablar con Juan José Alvarez, que es diputado nacional y estaba originariamente con el grupo que lanzó la candidatura de Lavagna. Y ahora ha escrito un libro –bueno, también le hicieron una operación en la que trataron de sacarlo de la cancha- y ha escrito un libro que es muy interesante. Yo lo he estado leyendo; se llama Crisis de Gobernabilidad y Control en la Argentina. En el fondo, lo que dice Alvarez –me parece a mí luego de leer el libro- es que hay un problema de gobernabilidad en la Argentina. Es decir, que el Estado no está manejando las cosas como debe y que tenemos que hacer una reforma política. ¿Se acuerdan de la reforma política, esa de la que tanto se habló?
Luis Novaresio: Que suspendió las internas abiertas obligatorias, el no a las listas sábanas…
MG: Diputado Alvarez, ¿cómo le va?
Juan José Alvarez: Hola Mariano, buen día, ¿cómo está usted?
MG: Bueno, cuéntenos un poco el argumento central de su libro.
JJA: Primero, es un libro que no escribí en los últimos seis meses. En realidad, es un libro que vengo escribiendo desde hace cuatro o cinco años, con lo cual lo que digo –que no es mucho- del gobierno actual, en realidad lo digo también de los gobiernos anteriores. Y esto lo digo como una mala noticia, no ha mejorado mucho…
MG: Es una crisis que ha perdurado, digamos.
JJA: Es una crisis que ya se hace estructural en la Argentina y es, prácticamente, el meollo del análisis del libro. Lo que digo básicamente es que en las últimas dos décadas, desde que recuperamos la democracia, no hemos resuelto lo que, para mí, es el principal problema estructural que tiene la Argentina, que es la calidad de la política y sus procesos. Las instituciones políticas son de baja calidad. Y son de baja calidad porque la tensión entre gobernabilidad y control no se ha resuelto y pareciera ser que podemos abordar solamente el día a día con herramientas de emergencia, con herramientas excepcionales, que desvirtúan fuertemente los procesos institucionales.
MG: Ahora, dígame una cosa, diputado Alvarez. Usted se acuerda muy bien que en 2001, en 2002, con el tema de que se vayan todos y demás, apareció la idea de la reforma política y usted también vuelve a ella en el libro. Pero yo no sé, ¿será que los que tienen que reformar la política son los que se benefician del actual sistema político y por lo tanto es muy difícil esperar de ellos que sean lo reformadores?
JJA: Puede ser. Es un argumento. Pareciera ser que no es un tema central. Mire, justamente por el tiempo que me llevó el libro y las suspensiones obligadas porque me tocaban algunos trabajos que me obligaban a suspender la escritura, como cuando sucedió lo de Cromañón, y demás, hice varias versiones, varios borradores. En algunos de los borradores, hará un año y medio, dos años, había un capítulo que estaba muy fuertemente marcado, con algunas diferencias profundas que yo tenía, con lo que en ese momento parecía que iba a ser una reforma política impulsada por el gobierno nacional. Ya en las versiones siguientes, esa parte del libro se fue achicando hasta una mera mención que queda hoy, porque estaba claro que esa reforma política no iba a avanzar. Yo creo, además, que hay una especie de reforma política, digamos, para afuera, un show off, y que está vinculada fundamentalmente a una reforma electoral. Yo planteo en el libro que la reforma electoral, en todo caso, es una parte y ni siquiera la más importante de una reforma política.
MG: Ahora, diputado, ahí pasa una cosa, me parece a mí. En el 2001, con toda la crisis, estaba la consigna “que se vayan todos”, que era un poco la consigna de una sociedad que se sentía como no bien atendida por su clase política. Es decir, había como una idea de que la sociedad estaba superando a sus dirigentes políticos. Cuando Kirchner llega, me parece que hábilmente se pone como en contra de la clase política, al principio. Parecía un denunciante, parecía un opositor, inclusive cuando llegó a denunciar al duhaldismo, ¿se acuerda?, cuando la senadora lanzó su candidatura, con que Duhalde era el padrino. Y después de todo esto terminaron integrándose en esa misma clase política que ellos denunciaban, y hoy me parece que no se diferencian mucho de unos y de otros, ¿no?
JJA: Por lo pronto, no se han ido muchos. De aquel “que se vayan todos”, si uno pasa lista, los que faltan son muy pocos. Yo creo que en ese “que se vayan todos” también hay algo muy importante, Mariano, a ver si lo compartimos. Yo creo, en realidad, el que se vayan todos se da porque, justamente, al no haber un funcionamiento institucional rutinario, permanente, sustentable, la gente ve –y en eso creo que no le erra- que todo depende de la aptitud, de la habilidad, de la capacidad –si me permite la figura- de quienes circunstancialmente están en el gobierno, y si las cosas no van bien, se tienen que ir. No se permite el funcionamiento de las instituciones.
MG: Es como un todo o nada.
JJa: Claro, pero usted seguramente recuerda mejor que yo cuando se hablaba en la, cuanto menos, cuestionable reforma de la Constitución del 94, de la figura del Jefe de Gabinete de Ministros. La argumentación era que eso iba a funcionar como una especie de fusible para evitar nuestras cíclicas y lamentables interrupciones institucionales y democráticas. Y fíjese que la primera vez que tenía que funcionar ese instituto, que fue durante la crisis de 2001, no funcionó.
MG: No. El Jefe de Gabinete pasó a ser una especie de secretario privilegiado del presidente.
JJA: Sí. Y, además, dependiendo mucho de su tacto y su personalidad. Porque inclusive –y lo digo con la experiencia de haber sido ministro del gobierno nacional- sus acciones pueden hasta provocar un cierto cortocircuito en el funcionamiento del gobierno nacional. Además, culturalmente, los ministros y, sobre todo, los ministros de las carteras más importantes, no lo sienten un primus inter pares.
MG: Claro, lo sienten al presidente, pero no al Jefe de Gabinete.
JJA: Sin embargo, tiene funciones de administración concretas y especificas, con lo cual se generan chisporroteos, principalmente y no lo digo por un caso puntual de ahora, generalmente con el ministro de Economía. Entonces, ese tipo de figuras, o la figura del ombudsman, la Oficina Anticorrupción, la Fiscalía General de Investigaciones Administrativas, que tienen un camino para recorrer y que, bien ordenadas, instrumentadas y adecuadas a nuestra realidad, podrían funcionar, en la Argentina es que se tiran una encima de la otra como si fueran cartas y, lejos de mejorar el funcionamiento, lo frenan, lo paran, lo complican.
LN: Diputado, Alvarez, Luis Novaresio lo saluda, ¿cómo le va?
JJA: Muy bien.
LN: Una consideración de la política muy actual. ¿Cómo impacta en ustedes, en el lavagnismo, el lanzamiento de la coalición de Carrió, que nuclea a muchísimos sectores, incluso a algún sector de las condiciones judías como Bergman, algunos dicen que Bergoglio ¿Sienten que les ocupa un espacio de la oposición?
JJA: Mire, yo le voy a dar mi opinión, no digamos desde el lavagnismo, porque hay quienes están mucho más cerca y comprometidos con el proyecto que yo, pero lo que creo es que tiene que ver con lo que estamos hablando ahora. ¿Cómo se reordena esto? O se reordena de alguna manera, como planteo o pretendo modestamente plantear yo desde este libro, con un rediseño institucional más adecuado; si se quiere, un tanto más rígido en el sentido de no dar tanto margen a las veleidades de los funcionarios que circunstancialmente ocupan los lugares; o presentarse frente a la sociedad con un muy fuerte perfil republicano, con un fuerte perfil de capacidad, de honorabilidad, de desprendimiento, que es un poco lo que está planteando la doctora Carrió. Tal vez esté en la mitad –y usted Grondona lo sabe mejor que nadie; es una riquísima discusión- y haya un poco de las dos cosas. No hay instituciones, por mejor diseñadas que estén, que funcionen a pesar de los hombres y no hay hombres, por mejor capacitados que estén, que puedan funcionar permanentemente sin someterse a ciertas reglas de funcionamiento. Yo creo que esto, lo que en realidad está haciendo es marcar una etapa fundacional, y yo tengo algunas dudas sobre las etapas fundacionales en la Argentina, pero me parece que…
MG: Estamos fundando todo el tiempo. ¡Ojo!
JJA: Estamos fundando todo el tiempo.
LN: Diputado Alvarez, por lo que está diciendo, lo escucho mucho más cercano a Carrió que a Lavagna.
JJA: No. No.
LN: ¿Usted es lavagnista?
JJA: A ver, mire, a mí no me gusta adscribir a las personas. Yo trabajé muchos años -y y muchos otros estuve con diferencias- con el doctor duhalde. Entonces, la pregunta es: ¿Usted es duhaldista? Y la verdad no me resultaba fácil la respuesta.
MG: Bueno, ahí el problema es que Duhalde dejó de ser duhaldista.
JJA: Puede ser, con lo cual, entonces, la cuestión sería que hay que ser muy cuidadoso con las adscripciones a las personas. Porque si usted adscribe a una persona y mañana esa persona cambia –y tiene bastantes más posibilidades de cambiar una persona que un sistema institucional- usted entonces tiene que salir corriendo a explicar, y llamar a las producciones y decir “se acuerda que la semana pasada me preguntaron si yo era de fulano; yo no tengo nada que ver”. Les pasa como a los que dijeron que eran sobistas; de Sobisch, y ahora están tratando de explicar que no tienen nada que ver.
MG: Ahora, convengamos Juanjo que eso queda feo. Yo escuchaba el otro día el caso de un amigo que se enamoró de otra mujery engaño a su mujer. El problema es que la mujer de la cual se había enamorado era la mujer de su íntimo amigo; y en su círculo social, engañar a su mujer se lo perdonaban, pero engañar al amigo es imperdonable en la cultura argentina. ¿O no?
JJA: Claro, claro.
MG: Esa cosa que, de golpe, “mi amigo dejó de ser mi amigo”, es muy embromado, ¿no?
JJA: Lo que pasa es que –repito- es muy embromado adscribir, con todo lo que eso significa, a una persona. Yo quiero que dentro de un rato River gane. Ahora, yo no soy passarellista ni anti passarellista. Yo lo que quiero es que River gane. Si el técnico actual de River lo hace jugar como a mí me gustaría y obtiene resultados, estamos bien.
MG: Ahora, es decir que acá hay una comparación implícita entre Lavagna y Passarella.
JJA: Yo creo que siempre hay una comparación, no solamente entre Lavagna y Pasarella o entre Lavagna y Ramón Díaz –para poner un técnico exitoso- o entre Carrió y fulano. A mí no me parece que sea una forma de encuadramiento adecuada, correcta, republicana, adscribir a las personas. A mí me pasa como cuando, usted se acuerda, yo fui dos veces intendente de Hurlingham. Me pareció que era una etapa de mi vida política que estaba más que cumplida; no me pareció que tuviera mucho más que aportarle a mi comunidad si intentaba quedarme demasiado tiempo. Pero por las cuestiones políticas internas, se me aparecían los que decían, “pero cómo, yo soy juanjista”. ¿Qué es eso? ¿Cómo es ser juanjista? “Bueno, porque vos sos mi jefe”. ¿Pero por qué?
MG: La cuestión es el jefe. Y donde va el jefe voy yo
JJA: Está bien, pero convengamos en que –y volvamos a lo que dio origen a esta charla, que es un libro sobre gobernablidad y control-, que no es un estímulo institucional muy adecuado el seguir ciegamente a una persona, vaya donde vaya.
MG: Juanjo Alvarez, muchas gracias por esta conversación. Y yo, sin ser juanjista, recomiendo este libro, que tiene una virtud: tiene lecturas, pero tiene experiencia, también. Entonces es una buena combinación. Yo lo leí con mucho provecho. Gracias, Diputado Alvarez.
JJA: Yo no soy marianista, pero su opinión –y sobre todo en este tema- me importa mucho.
MG: Bueno, hemos dicho sin decirlo, que quizás seamos algo juanjistas y algo marianistas. Muchas gracias, Juanjo.

Palabras del diputado Juan José Alvarez sobre su libro

Primero, como corresponde, y más allá de la formalidad, quiero expresar mi agradecimiento. Mi agradecimiento a la casa que hoy nos recibe, a la Universidad del Salvador, a EPOCA. Quiero agradecer a Laura San Martino doblemente: primero, porque ha puesto un empeño, un esfuerzo para que este libro pueda hoy estar aquí con nosotros, que es realmente encomiable, Laura, y te lo agradezco profundamente. El segundo agradecimiento es porque, además, es una estudiosa y una intelectual de primer orden y muchas de las cosas que ella ha escrito me han resultado absolutamente estimulantes y se ven reflejadas en mi obra. Quiero agradecerle a Roberto y a Nicolás Dromi, a quienes cuando les propuse los originales de este trabajo, en un momento en el que algunos podrían haber pensado si era conveniente o inconveniente que apareciera un libro de Juan José Alvarez, no dudaron en poner como único requisito la calidad del mismo. Esto demuestra que el pluralismo y la apertura de las ideas no es un lugar común en esta casa, por lo menos, sino que es realidad.
 
Quiero agradecer a quienes han colaborado enormemente para escribir este libro que con muchas citas y bibliografía, pueda hoy estar entre nosotros. Recuerdo cuando hace ya unos cuantos años, con el hoy secretario de Control comunal, que está aquí conmigo, y estábamos en la Municipalidad de Hurlingham, y empezamos a darle vueltas a esta idea de que nuestra experiencia, nuestros pareceres, lo que era motivo de nuestras discusiones, pudiesen estar plasmados en un libro, pudieran estar escritos. Agradecerle fundamentalmente el impulso y la ayuda al ministro de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, licenciado Gorgal, me dio para que este trabajo pudiera realizarse. A quienes ya agradezco en el libro, y en el nombre de Bernardo, quiero agradecer nuevamente a todos.
 
Quiero agradecer profundamente a una de las personas que realmente respeto, no solamente porque es un gran escritor, no solamente porque es un gran pensador, sino fundamentalmente porque exuda patriotismo, que haya tenido la delicadeza de presentar este libro, a mi amigo Abel Posse.
 
Quiero agradecer a quienes hoy me han venido a acompañar, todos amigos muy queridos, y quiero en el nombre de algunos mencionar a todos a quienes me han acompañado en los momentos más difíciles que seguramente nos ha tocado vivir a los argentinos en los últimos cincuenta años, que me han acompañado y que hemos participado en el gabinete nacional: el doctor Horacio Jaunarena, Miguel Angel Toma, el embajador Caselli y tantos que en momentos en que era más fácil decir que no, dijimos que sí. Quiero agradecer a mis compañeros del bloque de diputados del Justicialismo Nacional; están por allí Eduardo Camaño, Jorge Sarghini, Francisco De Narváez, Adrián Menem, Alejandra Oviedo.
 
Quiero agradecer dos presencias que, más allá de las diferencias políticas que podamos tener, hoy están acá y realmente me pone muy pero muy contento, me refiero al diputado Lamberto y me refiero al diputado Burzaco. Quiero agradecer también la cantidad importante de adhesiones, de llamados, el estímulo que he recibido para seguir adelante con este trabajo. Y quiero, por último en tren de agradecimientos, señalar la presencia de quien ha sido para muchos de nosotros, y sigue siéndolo, un maestro, y que ha sido un funcionario cabal. Me refiero al doctor Augusto Belluscio.
 
Realmente parece casi un contrasentido que alguien que ha sido conocido por haber tenido que enfrentar emergencias –fundamentalmente me han tocado en materia de seguridad, aunque no solamente-, y quien ha sido llamado en momentos difíciles en materia de seguridad, quien ha tenido que lidiar, mejor o peor, en emergencias y en crisis muy graves, esté planteando que hay que volver a andar el camino de la normalidad.
 
Creo sinceramente que la normalización de esta situación de emergencia ha generado un profundo y grave cambio institucional en nuestro país. No solamente porque las instituciones dejan de funcionar o funcionan mal, sino, como sabemos, las instituciones, así como nacen, así como se fortalecen, si no se cuidan, se debilitan y mueren. Además, una actitud de ejemplo por parte de las más altas autoridades nacionales, con esta recurrencia a la emergencia y a las soluciones de emergencia es repetida en los niveles provinciales y en los niveles municipales. Con lo cual la situación aún es más seria y más grave.
 
Instituciones débiles, escasos mecanismos de control, mayor facilidad para la corrupción, sin ninguna duda. Los temas políticos graves, serios, que hemos intentado acometer en este libro, es lo que se han jugado no en la circunstancia de la vida política. No me anima ningún sentido de la oportunidad; no tengo la idea de que este libro sea un panfleto para sobrepasar alguna circunstancia, en este caso, electoral. Creo que flaco favor haría si utilizara estos temas simplemente para una coyuntura. Es porque creo que estos son los temas centrales; es porque creo que en la resolución de estas cuestiones va el futuro de la república. Es porque creo que debemos analizarlo profundamente.
 
Recuerdan los legisladores que acá me acompañan, que cuando estábamos discutiendo una de las cuestiones que a mí me parecía central, y que tenía que ver con la modificación sí o no del Consejo de la Magistratura, un legislador dijo en una reunión, cuando habíamos terminado de argumentar –creo que Francisco estaba ese día en la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales-, ”¿De qué estamos hablando?, si esto le interesa solamente al tres por ciento de la población”. Y la verdad, ese también fue un gran estímulo. Ya en ese momento el libro estaba en su etapa final, y para terminarlo es una suerte que discutamos que sea justamente al revés. Estas son las cosas importantes. Claro que si se le pregunta a alguien respecto de sus problemas va a contestar y, con razón, por la inseguridad, por la salud, por su empleo, por la salubridad de su habitat, limpieza, el asfalto, la luz, etc. Pero lo que no es menos cierto es que esto no funciona si no hay un sistema institucional que le de sustentabilidad a las decisiones políticas. Decisiones políticas que en la Argentina pareciera ser que están en contra del control. En la Argentina –quiero recordar, para que no se quiera poner nombre y apellido a esto que digo, este trabajo empezó hace muchos años- pareciera ser que el control estorba. Y en realidad no es una función la de controlar sino que pareciera para algunos que es la función de estorbar. En la resolución de esta dialéctica –mejor más gobernabilidad, mejor más control- una a expensas de la otra, nos da el resultado una situación como la que estamos viviendo.
 
El aspecto fundamental de la crisis de nuestro país es lo urgente sobre lo necesario. Podríamos decir, lo táctico sobre lo estratégico. Pudiéramos ahondar como lo instrumental por sobre lo conceptual. Pareciera ser, entonces, que discutir desde el principio es algo así como un divertimento de determinado claustro universitario o académico y poco tiene que ver con la vida nuestra de todos los días. Lo que intentamos sostener y fundamentar en este libro es justamente lo contrario. Esto es lo importante, esto es lo necesario, y de aquí van a aparecer soluciones, no solamente para el momento actual, sino soluciones para el futuro.
 
En la política es más fácil crear que reformar. Como aquello que, decía Aristóteles, es más fácil aprender que olvidar lo aprendido. Nosotros no tenemos una vocación fundacional. Nosotros creemos que esto empezó en la Argentina el día en que a alguno se le ocurrió hacer algo, y entre ese algo escribió un libro. Nosotros creemos que debemos reformular nuestro sistema institucional. Creemos que debemos empezar seriamente a avanzar sobre esta cuestión, porque si no, tengo la impresión de que estamos discutiendo lo periférico y nos estamos olvidando lo central.
 
Tengo y tuve siempre una enorme vocación política. Soy un político. Bueno, malo, regular; he hecho cosas bien, no tan bien; horribles para otros. No me avergüenzo de mi actividad. Estoy orgulloso de mi actividad. Sabe mi familia, mi mujer y mis hijos, mi madre; lo sabía bien mi padre porque discutimos mucho de estos temas –y tuve la suerte, por lo menos, de que pudiera leer y corregirme las primeras versiones de este libro- lo que he sufrido, lo difícil que ha sido, pero también saben el orgullo que tengo por la actividad que realizo. Nadie que no está contento con lo que hace puede…
 
Yo tengo en esta vocación política, también un compromiso, como debemos tener los que abrazamos la política. Y es que queremos ser mejores. Tenemos una vocación perfectiva. Quien no tiene una vocación perfectiva, quien no quiera perfeccionar esta actividad, cae en un relativismo que me parece una grave inmoralidad.
 
En definitiva –y para no hacerlo muy largo, porque si les resumo bien el libro no lo van a comprar- lo que yo quiero decir es que debemos iniciar, comprometernos en una discusión sobre lo que estamos convencidos que es esencial: creemos que una ciudad que no tiene ciudadanos, esto es, una ciudad que tiene simplemente habitantes, no es una ciudad, se parece bastante a una cárcel.
 
Creo sinceramente que la Argentina tiene enormes posibilidades y este es un momento más que adecuado para avanzar sobre estas cuestiones. Depende también de nosotros. Depende también que planteemos estas cuestiones como cuestiones de agenda.
 
La próxima vez que –y estoy amenazando- escriba algo, voy a tener una enorme satisfacción, tal vez la más importante y que hasta ahora no tuve, y es que cuando se me presenta y se da mi currículum, en realidad mi currículum lo que dice es que este es un país muy rumboso, si no alguien no podría haber tenido tantos cargos y tan distintos en una sucesión tan veloz, eso fue casi circunstancial. Fue casi una casualidad. La próxima vez sí voy a estar muy orgulloso de que puedan decir que he escrito “Crisis de gobernabilidad y control en Argentina”.
 
A todos, de nuevo, muchísimas gracias.
 
Juan Jose Alvarez

Juajo Alvarez presento su nuevo libro

El diputado nacional Juan José Alvarez presentó su libro “Crisis de Gobernabilidad y Control en Argentina” ante un importante auditorio en la sede porteña de la editorial Ciudad Argentina. En la oportunidad, acompañado por el escritor y diplomático Abel Posse y la directora editorial, Laura Sanmartino de Dromi, Juanjo Alvarez esbozó los principales lineamientos de su trabajo.

En este escrito, el Dr. Alvarez analiza de lleno el sistema político argentino, haciendo un particular análisis de las funciones de gobernabilidad y control propias de nuestro sistema institucional. El libro parte de la premisa de que, a más de dos décadas de la recuperación de la democracia, los argentinos no hemos podido resolver nuestro principal problema estructural: la calidad de la política, de sus procesos y de las instituciones políticas.

El legislador encuentra como principal problema de nuestra democracia el planteamiento del proceso político en términos de una gobernabilidad “a expensas de las instituciones, y no a partir de las instituciones”. Esta idea puede observarse históricamente en un ejercicio del gobierno circunscrito a la mera administración de crisis, justificada en la “emergencia permanente” que ha llevado a un constante requerimiento de medidas excepcionales para gestionar.

En este sentido, el trabajo publicado por la editorial Ciudad Argentina, sostiene que el sistema político argentino es de baja calidad y encerrado en un círculo vicioso, de forma tal que una de las dos funciones del poder (gobernabilidad y control) se ejerce a expensas de la otra. Esta situación –considera el autor- ha provocado una degradación institucional que obstaculiza el desarrollo sostenido del país.
En base a una amplia investigación, tanto desde la teoría como desde el análisis del funcionamiento de sistemas políticos exitosos, y sumando su experiencia de más de veinte años en la función pública, Juan José Alvarez expone una agenda estratégica de reforma de nuestro sistema político, orientada a incrementar la calidad de nuestro proceso político y de nuestras instituciones. Así, propone un conjunto de cambios estructurales con el objetivo de mejorar su funcionamiento.
La reforma al sistema político que se propone en este libro no queda reducida a lo estrictamente electoral, sino que alcanza a todos los Poderes del Estado y procura un mejor funcionamiento institucional tanto en las funciones de gobernabilidad y de control, cuanto en los distintos niveles de los órganos públicos.

lunes, 12 de noviembre de 2012

"El gran déficit es de la oposición"

Las luces dicroicas iluminan una rockola , un reloj verde fluorescente cuelga de una pared naranja. Cada tanto, una imagen del sitio web de Unión-Pro se ve proyectada en un rincón. La sala podría simular cualquier pub de Las Cañitas. Pero es la entrada de un lujoso laberinto donde conviven empresas, diseñadores, empleados y cientos de computadoras: el búnker de Francisco de Narváez; el centro de operaciones de Juan José Alvarez, el diputado que comanda su campaña.

Es el mismo que quiere renovar su banca, que tuvo alto perfil y que fue eje de polémica cuando se supo que había trabajado en la SIDE.

Califica la campaña de "atípica". Dice que la inseguridad es su "mayor preocupación", insiste en que Narváez "está segundo" y admite que ir sin candidato presidencial es "un gran riesgo". Evita críticas, reivindica a Eduardo Duhalde y habla de un "gran déficit": la "atomización" opositora. "Hay que mostrar alternativas. A veces hay una oposición sólo para la tribuna", cuestiona el hombre que, en 2005, comandó otro búnker: el de Hilda Duhalde, "Chiche".

-¿Es diferente la campaña?

-Absolutamente. Es atípica. Hay muy poco clima en la calle. Tal vez los candidatos no entusiasman o se ve el resultado puesto... Igual el plan no cambia.

-¿Cuál es el plan?

-Lograr que la gente reconozca los candidatos. Y resolver cómo hacer campaña sin postulante presidencial. Era un riesgo y hay un costo: perder la tracción que significa la elección nacional.

-Igual todo parece definido.

-Es cierto que hay un candidato fuerte. Pero la gente ve que Narváez es una alternativa. Está en un claro segundo puesto. Vamos a ver hasta dónde crecemos. Eso si, no vamos a utilizar campaña sucia.

-¿Lo dice por la difusión de su trabajo en la SIDE?

-No. No tengo rencor con esas cosas. No ayudan a nadie, ni siquiera a quien las hace.

-Lo cierto es que bajó el perfil...

-No creo que tenga que hablar para aparecer. Me verán en los lugares que solía frecuentar.

-¿El gran eje de la campaña es la inseguridad?

-Es mi gran preocupación.

-¿Hay solución posible? Usted pasó por todas las áreas

-No es tan así. No estuve tanto. Era de perfil alto y parece que hubiera estado siempre, pero las dos veces en la provincia estuve 40 días. Pero soluciones hay. Persisten cuestiones sociales de fondo, pero lo policial es importante. Tiene que haber una fuerza comandada por un jefe y controlada. Pero presente.

-¿Mano dura?

-Es un slogan . No me gusta. Hay que cumplir la ley, empezando por la policía.

-¿Qué opina del Gobierno?

-El gran déficit es de la oposición. El oficialismo tiene público y adhesión. En la oposición queda un enorme camino por construir y en estas elecciones no pasó.

Juan Pablo Morales

Alvarez almorzó con Mirtha legrand

El diputado nacional Juan José Alvarez, luego de su flamante reelección, participó de los tradicionales almuerzos de Mirtha Legrand para analizar el resultado de las urnas. Estuvo acompañado por el electo intendente de Tigre, Sergio Massa, la electa senadora por Capital, María Eugenia Stenssoro, y la periodista Mónica Gutiérrez.

domingo, 11 de noviembre de 2012

“A Stornelli lo espera una silla eléctrica” - La política Online

Apaga el puro en un cenicero demasiado chico y se reclina en el sillón de cuero negro. La oficina tapizada con telas grises y luces puntuales, da a la avenida Quintana en plena Recoleta. Cae la tarde. Repasa ensayos de filosofía que acaba de bajar de Internet, mientras el celular suena una y otra vez: lejos de lo que podría imaginarse no son ansiosos punteros bonaerenses los que llaman, sino sus hijos –tiene cinco- preocupados por cuestiones mas serias, como el futuro de River o qué habrá para cenar. Repuesto de la lluvía ácida que le dedicó el kirchnerismo al filtrar un viejo legajo suyo, “Juanjo” Álvarez analiza la política con esa combinación de conceptos pragmáticos y directos, que impone la ruda realidad bonaerense.

¿La reelección como diputado fue una revancha después del episodio del carpetazo y los ataques que sufrió?

No, no hago política por revancha. Hace muchos años que estoy en esto y se que la validación de un político se da cuando lo reeligen luego de haber ejercido un cargo. Cuando fui intendente de Hurlingham me pasó los mismo. La primera vez iba en una lista que recibía un gran fervor popular y resulte electo. La segunda vez, al PJ le fue mal, fue en 1999 cuando Duhalde pierde las elecciones, y la gente me eligió aún por más votos. Ahí sentí que me había diplomado de intendente.

Ustedes con una fuerza que se presentaba en la provincia de Buenos Aires por primera vez, lograron unos más que respetables quince puntos y metieron cuatro diputados nacionales ¿Qué siente cuando ve a sus viejos compañeros de ruta de El general como Jorge Sarghini y Eduardo Camaño que hicieron una muy pobre elección?

Cuando creamos El general con Sarghini, Camaño, Francisco de Narváez y yo, teníamos un acercamiento muy fuerte con Roberto Lavagna. Luego, con Francisco consideramos que el sector ya no era lo que imaginabamos y que no se había procesado bien la alianza con el radicalismo.

¿Qué significa una alianza mal procesada? ¿Le parece que Lavagna terminó siendo el candidato radical?

Si, y además no quedaba claro hacia adonde apuntaba esa alianza. Esto sin desconsiderar a las personas, con Lavagna fuimos ministros juntos y tengo por el un respeto muy importante. Ahora, en términos políticos no nos sentíamos contenidos en ese espacio. Francisco fue el primero que decidió separarse del grupo, yo ya estaba alejado y había tenido diferencias con Roberto, pese a que mantenía y mantengo una buena relación con Camaño y Sarghini. En junio Francisco me ofrece hacerme cargo de la campaña y ahí vimos que teníamos la posibilidad de mostrar algo distinto si hacíamos una alianza con el sector de Mauricio Macri. Así con dos meses y medio de campaña, avanzamos y decidimos hacerlo sin candidato a Presidente, que fue cuestionada por muchos como inviable. Las encuestas nos decías que la falta de un candidato nacional que traccionara nos hacía perder fuerza, pero nos pareció que valía la pena el desafío. A pesar de eso logramos un resultado espectacular, con más de un millón de votos.

Sin embargo, en su momento se comentó que esto de no llevar candidato a Presidente era sugestivamente funcional al Gobierno.

Nosotros tomamos lo que creíamos era la mejor decisión para la provincia de Buenos Aires, si esto sirvió o fue funcional para algún candidato nacional, ese no fue el objetivo.

¿No hubo un acuerdo secreto, usted después de todo es peronista como los Kirchner?
No, no lo hubo. Pero además, con la misma lógica podríamos decir que la atomización de la oposición fue funcional al oficialismo.

Fue funcional al oficialismo…
Claro, pero no creo que haya sido producto de un pacto secreto, sino porque no se pudo plasmar en un candidato la mayor cantidad de fuerzas.

¿Exceso de egos?
Puede haber contribuido algo de eso, pero también estas elecciones deberían servir para que nos demos cuenta que hay que tener posiciones más claras, sino todos nos terminamos pareciendo. Y la gente no tiene muy claro que vota o vota suponiendo que vota a un opositor y termina siendo funcional o desplazado al oficialismo. Como sea, esta falta de articulación no lo pudimos resolver en nuestro nivel y nos pareció mas sincero ir sin un candidato a Presidente.

Como se prepara la oposicion en diputados. Entrevista a Juanjo Alvarez

El diputado nacional, reelecto por cuatro años, explica a los oyentes de Radio América cómo se está trabajando en la conformación de un interbloque entre Unión, Pro y representantes de partidos provinciales.

A continuación, la transcripción completa de la entrevista que realizaran los periodistas Darío Del Arco y Walter Schmidt.


ENTREVISTA AL DIPUTADO NACIONAL JUAN JOSÉ ALVAREZ - RADIO AMÉRICA - 27/11/2007 - 11:35

DARÍO DEL ARCO: Hablábamos en la apertura del programa de algunos movimientos políticos tendientes a conformar un interbloque en la cámara de diputados que alinea a legisladores vinculados con Mauricio Macri, con De Narváez, con la gente de San Luis, los Rodríguez Saá, esto se está dando en el parlamento y uno de los hombres que está en esta construcción es Juan José Álvarez, hoy diputado nacional. Álvarez, ¿qué tal? Darío Del Arco lo saluda, ¿cómo le va?

Juan José Alvarez
, diputado nacional por Unión PRO: Bien, gracias.

DDA: ¿Cuál es la iniciativa, cuál es el objetivo de conformar un interbloque, en todo caso también cuáles van a ser las posturas, si es que se llega a un consenso? ¿Un interbloque de oposición, un interbloque peronista crítico? ¿Cómo lo van a plantear?

Juan José Álvarez: No, a ver, en el bloque de Pro y en el bloque de Unión Pro, que es el por el cual nosotros venimos desde la provincia de Buenos Aires sabemos quiénes tienen un origen en el justicialismo y quiénes no lo tienen, así que no es solamente una movida política vinculada a sectores del justicialismo, aunque muchos de nosotros sí lo somos. Me parece que la gente nos ha puesto en este lugar opositor, en este lugar de alternativa distinto ante el oficialismo y es el que nosotros estamos representando en la cámara. Frente a una mayoría que va a ser abrumadora por parte del oficialismo, nosotros tenemos que plantearnos la posibilidad de un trabajo en común entre quienes no estamos en ese sector. Esto es lo que hemos venido conversando con distintos sectores y que vamos a seguir conversando con todos aquellos que les parezca que es un espacio que puede significar una presencia política distinta en la cámara de diputados. Anoche avanzamos las conversaciones con el diputado Pinedo del Pro y con el diputado Lusquiños, que representa al bloque de diputados que responde a Rodríguez Saá, y creo que hemos avanzado bastante por suerte.

DDA: Es decir que los cimientos están. ¿Esto podría avanzar y finalmente concretarse para a partir del 10 de diciembre tener un interbloque?

Juan José Álvarez: Sí, estamos muy avanzados. Lo que nosotros queremos, y en eso estamos todos de acuerdo, es ponernos de acuerdo en bases programáticas y presentarlas públicamente para que no se vea un rejunte, digamos, esa es la idea que a nosotros no nos interesa, no queremos dar. Acá se ha discutido mucho si estamos juntando diputados para hacer la primera minoría o no, eso en todo caso será una consecuencia de la cantidad que somos, no es el objetivo. El objetivo nuestro no es sumar un diputado más de cualquier manera y de cualquier origen para obtener una posición X en la cámara. Nosotros estamos tratando de armonizar un criterio, un bloque. Un bloque o un interbloque que tienen que funcionar coherentemente sino es simplemente un conjunto desorganizado donde la gente no sabe exactamente qué puede esperar de nosotros en tal o cual elección, votación.

WALTER SCHMIDT: Álvarez, Walter Schmidt lo saluda, ¿qué tal?

Juan José Álvarez: Hola.

WS: No quiero imaginar el revuelo que pueden llegar a armar en caso de que lleguen a un número como para ser primera minoría, de eso se está hablando. Ahora, hoy por hoy el radicalismo tiene unos 27, 28 legisladores. En principio..., la idea obviamente en esto es avanzar, ¿el núcleo básico de ustedes más o menos a cuántos legisladores comprende?

Juan José Álvarez: Debemos estar por ahí, debemos estar por ahí. Lo que pasa es que vamos a aprovechar el día de hoy y el día de mañana que muchos legisladores del interior nos han llamado y nos han dicho que querían conversar con nosotros, están llegando a la cámara, normalmente así sucede los días martes, así que vamos a ver realmente cuántos están dispuestos a sumarse a esta iniciativa. Pero quiero en esto ser muy claro, lo que tenemos es que estar de acuerdo en cómo vamos a funcionar, sobre qué base nos vamos a mover, cuáles son las pautas, de qué manera vamos a solucionar posibles e hipotéticas diferencias que tengamos. Lo que no queremos es dar la idea de que esto es una carrera a ver quién tiene uno más. Si nos toca ser la primer minoría la seremos y si no igual el interbloque se va a conformar, de eso no le quepa la menor duda.

WS: ¿Hay conversaciones con...?

Juan José Álvarez: Estamos conversando con todo el mundo.

WS: ¿Lavagnistas, ex lavagnistas?

Juan José Álvarez: Sí, bueno, a ver, en el caso de Sarghini por ejemplo, hemos sido compañeros del bloque del Justicialismo Nacional hasta las elecciones.

WS: Camaño también.

Juan José Álvarez: ¿Perdón?

WS: Camaño también, ¿no?

Juan José Álvarez: Camaño también. Camaño está ahora en... Bueno, una de las cosas que está frenando mucho... que vamos a ver cómo se resuelve, no solamente por el tema nuestro sino por el tema de la cámara en general, es que usted sabe que hay un lentísimo escrutinio en la provincia de Buenos Aires y eso impide saber hasta el final exactamente quiénes van a integrar o no la cámara de diputados. Así que también estamos un poco pendientes de eso.

DDA: Bien. La última, Álvarez, tiene que ver con si esto que surja como interbloque y con una presencia importante de dirigentes justicialistas se puede trabajar o trasladar como una posibilidad también de trabajo conjunto hacia la normalización del PJ nacional.

Juan José Álvarez: No, ahí, los que venimos tenemos esa pertenencia, sin duda que es una cosa que nos preocupa, nos interesa y que no vamos a desatender. Pero lo que no sería correcto es involucrar al conjunto del bloque, donde hay quienes no forman parte del justicialismo, en esta cuestión. Por eso es que nosotros estamos trabajando mucho, y es de lo que más hablamos ayer con Pinedo y con Lusquiños, sobre lo que es el acta fundacional para que quede perfectamente claro cuáles son los compromisos que se asumen cuando uno integra este futuro bloque o interbloque, donde además quiero agregarle que una de las cosas que está absolutamente clara y que empezamos a conversar ayer mismo y nos pusimos rápidamente de acuerdo, es que las posibles y futuras e hipotéticas candidaturas a presidente, o es una cuestión que deba ser resuelta hoy ni mucho menos. Lo que nosotros debemos resolver hoy es de qué manera vamos a trabajar en el Congreso, para eso somos diputados, en algunos casos electos recién y otros como el caso mío, reelectos.

DDA: Bien, Álvarez, gracias por este contacto.

Juan José Álvarez: Gracias por llamar.

DDA: Buenos días. Juan José Álvarez, diputado nacional, con esta visión. Una nueva construcción en el parlamento que va a resultar importante en función de lo que decías, Walter, del número que puedan llegar a tener y la discusión que pueden llegar a dar por algunos puestos importantes en la cámara.

WS: Sí, te imaginás si ellos llegan a ser realmente la primera minoría de oposición, porque más allá de los macristas son dirigentes peronistas, con lo cual, el peronismo por así decirlo se estaría dividiendo en oficialismo y oposición. Sería realmente un revuelo importante.

jueves, 8 de noviembre de 2012

"La deuda de Solá es la inseguridad"

El diputado nacional Juan José Alvarez (Justicialista Nacional), quien fuera titular de Seguridad en la Provincia, en la Nación y en la Capital Federal, indicó que "Buenos Aires está conurbanizada, desde el punto de vista del delito".

"Ha habido cambios de la A a la Z, sin estaciones intermedias. Ha habido más explicaciones que soluciones. Que la policía bonaerense no tenga conducción es una mala idea. Y, además de mala, es casi única; conozco otros países y en ninguno es así", reflexionó.

Alvarez, que fue reelecto en su cargo legislativo y jurará esta semana, sostuvo, además, que carece de una visión optimista del problema, aunque admite que "no es una situación irrecuperable".

"Los resultados en seguridad están a la vista y son malos; si alguna deuda grave le ha dejado Felipe Solá a la Provincia es la inseguridad", destacó.

"Buenos Aires es insegura. Pero no está en límites irrecuperables. Se ha perdido mucho, pero no es una batalla perdida aún", afirmó.

En relación a las gestiones que realiza en la Cámara de Diputados con otros bloques, dijo que "la oposición a Kirchner fue dividida porque falta un proyecto unificador.

"El oficialismo tiene el encanto de la cercanía del poder y eso unifica. El no formar parte de las estructuras del poder es una barrera; y la tentación es acortar el camino creando alianzas electorales y esto no ha funcionado.

"Por eso, nuestra idea en la Cámara es unificar conceptos para hacer un país, una provincia y una ciudad mejores y no en contra de otro", destacó.

"Vamos a controlar sin ponerle palos en la rueda"

Buenos Aires, 4 de diciembre (Télam). El diputado nacional Juan José Alvarez ratificó hoy que “está muy avanzado”  el armado del interbloque opositor en la Cámara baja y adelantó que ese espacio buscará ejercer “el rol indelegable de controlador” del oficialismo, pero sin “ponerle el palo en la rueda sin razón“.

Juan José Alvarez, justicialista disidente, opinó que “sería un grave error” que el objetivo central del interbloque sea apoderarse de la vicepresidencia segunda de la Cámara y criticó al oficialismo por “cambiar de criterio” respecto a qué fuerza le corresponde ese estratégico puesto.

Aunque no se definió el nombre del interbloque, Juan José Alvarez dijo que hay consenso para que esté incluida la palabra “Federal“ en la denominación del grupo que estará integrado por PRO, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), el Frejuli de Rodríguez Saá y el peronismo disidente que él integra y que fue bautizado como Unión Celeste y Blanca.

En una conversación con Télam en su oficina de la calle Quintana, Alvarez explicó hoy que el objetivo del interbloque será “aumentar la productividad legislativa” de la oposición y “generar un espacio con altavoz que permita plantear ideas y diferencias con el oficialismo“. La idea pasa también por incluir bloques unipersonales y no está totalmente descartada la posibilidad de sumar al lavagnismo. “Es probable que seamos cerca de 30 legisladores“, pronosticó.

Con todo, opinó que obtener la vicepresidencia segunda de la Cámara “sería una consecuencia y no un objetivo central” ya que “la prioridad es hacer un bloque consistente y no salir a amontonarse porque eso tiene poca vida“.

Aceptó con ironía que se imagina “algo aburrido” el rol opositor en el Congreso ante la abrumadora mayoría oficialista, pero consideró que “el sistema es así y no funciona para que todos ganen“. “Vamos a tener el indelegable papel de controladores“, añadió, y dijo descreer que “como opositor uno tenga que estar permanentemente insultando al oficialismo, y diciendo que todo lo que hace es un desastre“.

“Tampoco es cierto -aseveró- que quienes somos opositores -un rol que no es fácil, porque somos pocos y con una división importante- somos unos seres salidos de cuevas que lo único que queremos es ponerle palo en la rueda al Ejecutivo“.

Aclaró que el interbloque no deberá tener “una mirada electoralista” aunque reconoció que su compañero de bancada Francisco De Narváez piensa en volver a ser candidato en 2009. “Pero pensar en 2011 es inviable en este momento“, aclaró no obstante.

El ex secretario de Seguridad porteño y ex intendente de Hurlingham se mostró además partidario de “la reorganización del peronismo“ y rescató la decisión del presidente Néstor Kirchner de anunciar que se dedicará a reestructurar el movimiento cuando deje el poder.

También abogó porque a Cristina Kirchner “le vaya bien” porque “desearle lo contrario perjudica a todos“ y consideró que “hay que ayudar y darle crédito al gobierno nacional“ así como también a las nuevas administraciones de la Ciudad y de la provincia, con Mauricio Macri y Daniel Scioli a la cabeza. (Télam)

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Sesión Inaugural de la Corte Penal Internacional

El Primer Ministro de Holanda Jan Peter Balkenende, invitó a participar al Dr. Juanjo Alvarez, de la sesión inaugural de la Corte Penal
 
Internacional, como Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos. El 11 de marzo de 2003, en La Haya, los 18 jueces elegidos por la Asamblea de Estados Partes para períodos de hasta nueve años, prestararon juramento durante la sesión inaugural de la Corte Penal Internaciona

Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales

Designación a Juan Jose Alvarez como Miembro Consultor del Consejo Argentino para
las Relaciones Internacionales, "en reconocimiento a sus valores personales y su destacada actuación pública".

jueves, 1 de noviembre de 2012

Apertura seminario sobre seguridad y derechos humanos

Siendo Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación, el Dr. Juan José Alvarez inauguró el Primer Seminario sobre Seguridad y Derechos Humanos, organizado por dicho Ministerio, la Embajada de Holanda y la Fundación Aha Frank.

Invitado por la UCA, disertó sobre “El modelo de Estado que la Argentina necesita para esta etapa

Invitado por la Universidad Católica Argentina, Juan Jose Alvarez, disertó el 25 de Agosto sobre la reforma del Estado: “El modelo de Estado que la Argentina necesita para esta nueva etapa”. La exposición se enmarcó en las actividades programadas como parte del segundo seminario del ciclo “Hacia el bicentenario: los desafíos estructurales de la Argentina”, realizada en coordinación con la fundación Konrad Adenauer. Compartió el panel con el Prof. Hugo Dalbosco, Universidad Católica Argentina, con el Ing. Mauricio Macri, Presidente de Compromiso para el Cambio, y con el Dr. Juan Carlos Romero, Gobernador de Salta.

Discurso del Sr. Intendente de Hurlingham, Dr. Juan José Alvarez, con motivo de la Inauguración de la Tercera Expo – PyMEs.

Autoridades ya mencionadadas.
Señor presidente del Concejo Deliberante
Señores concejales.
Señores miembros de las cámaras de comercio e industria de nuestras ciudades de
Hurlingham, William Morris y de esta, nuestra ciudad de Villa Tesei.
Es cierto que tal vez no sea este el lugar para hablar de ciertas cosas, tal vez sea cierto
que no sea el día, el momento, cuando estamos por recordar el día de la industria.
Pero no es menos cierto que en el ánimo de nosotros se abate la desilusión y en muchos
la desesperanza. Y somos hombres y mujeres que no podemos marginarnos de lo que
nos pasa alrededor.
Yo quiero decir desde acá, y creo en esto representar a gran parte de la dirigencia
política y no política de nuestro distrito, que somos los primeros que queremos un
rápido, pronto, serio esclarecimiento de cuestiones que nos golpean muy duro.
No vamos, ni pretendemos, ni permitiremos que se hagan linchamientos mediáticos.
Pero tampoco queremos que las cosas queden en la nada, así porque sí.
Es cierto también que mientras tanto y cada uno en función de su responsabilidad,
nosotros debemos seguir trabajando.
Hay una situación económica que no es achacable a los últimos días, ni a los últimos
meses, pero que en todo caso, ya hace practicamente dos años que viene golpeando muy
duro en los bolsillos de nuestras pequeñas y medianas empresas, que es lo mismo que
decir en los bolsillos de la gran mayoría de los argentinos.
Argentinos que estamos comprometidos con nuestros intereses y con nuestros afectos
para que al país en su conjunto le vaya bien, y no tenemos la posibilidad que tienen unos
pocos de cambiar rapidamente su escenario de interés económico en función de quien le
permite mayor tasa de retorno, mayor tasa de ganancia.
Porque no se trata solamente de eso si no que se trata fundamentalmente de la
generación de aquel elemento insustituible de cohesión social como es el trabajo.
El trabajo es mucho mas que la forma de ganar un salario para cubrir las necesidades
que todo hombre, que toda familia tiene.
Es el factor insustituible para sentirse formando parte de una comunidad.
Y es por eso entonces, que quienes tenemos responsabilidades políticas debemos hacer
un enorme esfuerzo para permitir que quienes legítimamente pretenden un lucro,
también, socialmente, generen un valor agregado para toda la comunidad.
Es por eso que nosotros propugnamos un Estado que no se mantenga ausente de lo que
está sucediendo, sino que fundamentalmente tome parte en esta política de reactivar la
actividad económica.
Queremos un Estado que se vuelva a preocupar por lo social, pero no por ello que se
convierta en un monstruo burocrático pesado y gravoso para los bolsillos de los
argentinos y este es, queridas amigas, amigos, vecinas y vecinos, nuestro desafío de los
próximos tiempos: dar eficiencia, sin olvidar la solidaridad, dar rentabilidad económica,
pero sin olvidar la justa distribución de los recursos, para que lleguen a todos y no se
queden en los bolsillos de algunos.
Nosotros tuvimos la habilidad de organizar un municipio, con las virtudes y con los
defectos de lo que hemos podido hacer, que tienen la velentía de estar claramente a la
vista.
Nos comprometimos hace tres años a hacer algo más que una comida para el día de la
industria.
Nos comprometimos con verdaderos emprendedores como son nuestros Pymes, a hacer
lo que en ese momento fue la primera exposición.
Cuarenta expositores, un enorme esfuerzo, muchos éxitos, mucho para aprender, fue el
saldo de aquella primera muestra.
No es solamente una cuestión de deseos, es una cuestión que hay que trabajar. Y este
municipio, sus concejales, sus funcionarios, no les quepa la menor duda, van a trabajar
para ello.
Dejo oficialmente inaugurada, la tercera Expo – PyMEs del Partido de Hurlingham.
Mucha Gracias
Juanjo Alvarez

Palabras del Sr. Intendente de Hurlingham, Dr. Juan José Alvarez, Acto de Homenaje por el Día Internacional de la Mujer.

En primer lugar, buenas tardes y feliz día.
Quería decirles, simplemente, que me siento muy contento y muy honrado de estar
hoy acá con ustedes.
Con franqueza, también les digo que no entiendo muy bien por qué tiene que haber
un día. Creo que tiene que haber “todos los días”, creo que a la Argentina le sobra
presencia masculina y le falta presencia femenina y que esto se nota y se nota muy
bien.
Se nota claramente en las actitudes, en la violencia que se vive en nuestra sociedad.
Se nota claramente en esa cantidad de chicos que se han quedado sin su madre como
referencia, producto, seguramente, de políticas que no ayudan a que integremos a la
familia.
Se nota claramente cuando, y lo digo con mucho orgullo, en municipios como este
tenemos tanta presencia femenina. No solamente en cargos políticos, no solamente en
cargos administrativos, sino básicamente en nuestras ONG´s, en nuestros Centros de
Jubilados, en nuestras manzaneras, nuestras trabajadoras vecinales y tantas mujeres
que ocupan puestos importantes como profesionales, que ocupan puestos importantes
en empresas de nuestra zona. Y creo que esto se nota.
Sin querer convertir este Día Internacional de la Mujer en un acto partidario, muy
lejos de mí está esta intención, creo que compartimos todos aquellos que nos hemos
formado políticamente en el justicialismo, que tenemos casi una deformación, porque
tenemos esa referencia tan presente cuando hablamos de la mujer que fue Eva Perón.
Esto es tan determinante que a veces somos hasta injustos con quienes, tal vez con
menos fama, tal vez con menos conocimiento por parte de nuestra historia, a veces
relegamos. Pero Eva Perón es indudablemente una referencia y una referencia que
trasciende al justicialismo.
Y yo digo, y me adelanto a lo que voy a decir esta tarde en un acto que tenemos si de
carácter político partidario, digo que no es casualidad que el justicialismo sea tan
difícil para algunos de entender ideológicamente. Porque quieren juzgarlo con
patrones de otros movimientos que han creado siempre los hombres y es seguramente
el justicialista, el movimiento político que más influencia ha tenido de una mujer.
Y por eso es que a veces no se entiende cabalmente, porque lo juzgan con otro
criterio y se olvidan de que más allá de las ideologías, más allá de las doctrinas
políticas, hay una metodología donde se nota la mano de la mujer y de ahí la
solidaridad, de ahí el amor al prójimo, de ahí toda estas cosas que las mujeres
representan y que el justicialismo expresa como características esenciales.
A mi no me gusta halagar a las mujeres o halagar a los jóvenes y terminar en el
halago. Creo que tenemos que trabajar todos los días para darles el lugar que les
corresponde y a mí me pone muy contento, creo que el Presidente del HCD, que me
acompaña, comparte estas palabras conmigo, que nosotros en Hurlingham nos
hallamos sentido permanentemente acompañados, fundamentalmente por nuestras
vecinas.
Yo recuerdo cuando nosotros empezamos el largo camino político para llegar al
gobierno municipal, en las reuniones que organizábamos para hacer conocer nuestras
propuestas, bastante poco numerosas al principio, íbamos a una casa y había seis,
siete, ocho personas esperándonos para conversar, y muchas veces esas seis, siete u
ocho personas eran mujeres.
Y cuando nosotros hacemos nuestra recorrida por los barrios, generalmente hay una
gran presencia femenina.
Cuando en las elecciones vemos los resultados, sobre todo los resultados que vienen
de las mesas femeninas, vemos que de ahí viene un mayor apoyo a nuestras políticas
de gobierno, a nuestras candidaturas.
Y por qué, por que creemos nosotros que es así?. Estoy convencido que tiene que ver
con que nosotros tratamos de hablar de cosas concretas, de problemas concretos que
tiene la gente y quien primero recepciona ese problema concreto, el primero que tiene
la necesidad de pedir y hasta de gritar por esa necesidad, en la enorme mayoría de los
casos es una mujer.
Esto es lo que nosotros queremos rescatar. Esto es lo que simplemente y en
poquísimas palabras yo quería venir a decir y creo, repito, en mi nombre, abarcar a
quienes estamos trabajando por un proyecto que tiene que ver, fundamentalmente,
con la calidad de vida de la gente.
Nosotros hemos, en muchos aspectos, y hasta hemos recibido críticas por ello, des
ideologizado muchas cuestiones. Pero yo le pregunto a la gente que nos critica por
eso, cuando una trabajadora vecinal, a la madrugada, recibe su leche, cuando la
reparte, cuando una enfermera o una médica atiende a un herido, a un enfermo, yo
pregunto, que tiene que ver acá la ideología, o acaso no lo hace de la mejor manera
posible?
Yo no se a que partido político van a votar esas criaturas que nuestras trabajadoras y
nuestras asistentes ayudan, lo que si se es que si hacemos bien las cosas van a crecer
sanos, van a crecer en familia y de esta manera vamos a tener un país mejor, y
entonces, como van a tener vida, como van a tener dignidad, van a poder elegir
libremente lo que más les conviene.
De esto se trata. Se trata de darle a esto un espíritu, un afecto y un cariño que
cualquier hombre bien nacido sabe que aprehendió de su madre, cualquier hombre
bien nacido sabe que eso es lo que su esposa, su compañera, le da a sus hijos, y
cualquier hijo sabe que de esta manera se hace una sociedad.
Una sociedad es querer vivir juntos, una sociedad es querernos y querer seguir siendo
unos partes de otros.
Con nuestras individualidades, con nuestras diferencias, pero fundamentalmente con
un concepto común y es, quiero vivir con el otro, necesito del otro para ser yo, no
existe el hombre solo, aislado, ese individualismo extremo que ha roto a las familias
y que ahora va en busca del hombre individual.
La mujer es la que sabe y la que nos hace saber que nosotros valemos por lo que
somos y no por lo que tenemos. Eso lo conoce bien una madre que sabe que su hijo es
lo más importante del mundo.
Por eso, todos nosotros juntos, hoy simplemente venimos a rendir un homenaje a
ustedes que representan una parte importante del quehacer de nuestra comunidad y
por eso me enorgullezco de todas estas vecinas, muchas de ellas compañeras políticas
y otras con las que podemos mantener diferencias, pero todas con una cosa en común
y es que queremos salir para adelante. Que no nos rendimos, que sabemos de las
dificultades pero que también sabemos que juntos, solidariamente, con amor,
podemos salir adelante.
Que tengan, el ocho de marzo, el nueve, el diez, todos los días, un feliz día de la
mujer, porque todos lo necesitamos.
Hasta luego. Muchas gracias.
Juan Jose Alvarez

Control de armas: Primeros pasos de una política de Estado

Por Dr. Juan José Álvarez
Mucho se habla, y desde hace bastante tiempo sobre diversas recetas para recuperar los ni-veles de seguridad que la Argentina tuvo hasta hace algo más de una década.
Desde comienzos de mi gestión vengo sosteniendo el peligro de recurrir a soluciones fáciles, inmediatas, como si obrasen como expedientes idóneos para dar cuenta de esta importante demanda de la población.
No hay, no existe en seguridad, soluciones que se obtengan de un día para el otro, dado que los problemas y factores que produjeron este aumento en la amenaza a nuestra seguridad sur-gen de un proceso de larga data.
Para volver al nivel de seguridad del que gozábamos hace algún tiempo, debemos revertir di-cho proceso de deterioro, echando mano no sólo a la fuerza pública con la que cuenta el Go-bierno para hacer cumplir la ley, sino también, a aquellas acciones que eviten que más y más gente ingrese a la actividad criminal, por un lado, y disuada a los delincuentes, por otro. Es de-cir, cada vez es más importante actuar antes que el delito ocurra.
En esta inteligencia vinimos trabajando desde comienzos de año, en orden a construir con las distintas fuerzas políticas y actores involucrados en la problemática, consensos básicos que permitan dictar políticas de Estado en la materia. En este marco surge la propuesta de actuali-zar la política de control de armas del Estado nacional.
La mentada propuesta de política pública involucra los distintos aspectos que conforman la problemática del control, regulación y fiscalización del mercado de armas de fuego en la Argen-tina. Si bien la atención pública se ha centrado en la elevación de la pena para aquellos que porten ilegalmente armas de uso civil, el trabajo realizado con la Comisión de Seguridad Interior de la Cámara de Diputados, y su par en el Senado de la Nación, no se agota en este punto.
En primer lugar, la modificación del artículo 189 bis del Código Penal se orienta a complemen-tar la actividad policial preventiva realizada a través de los operativos de seguridad en la Capi-tal Federal y sus accesos. Dichos operativos buscan obstaculizar la comisión de los delitos, lo que significa incrementar el riesgo de los delincuentes. Con la equiparación de la portación de armas ilegales de uso civil a las de guerra –tal es la distinción que existe hoy en la legislación- estamos, a su vez, incrementando el costo del delincuente que salga a la calle con un arma. De tal forma aumentamos la capacidad de disuasión del Estado, con lo cual estamos interviniendo antes que el delincuente use el arma, y no después cuando las consecuencias pueden ser irre-parables. A la par, estamos incorporando figuras penales hoy inexistentes referidas a la fabri-cación, tráfico y comercialización ilegal de armas, tema que en muchos agendas internaciona-les figura como una de las nuevas amenazas.
Asimismo, otro de los puntos de los proyectos que integran esta propuesta tiene que ver con el incremento en la capacidad de fiscalización y control del mercado legal de armas, dado que los “filtros” o fallas que aquí se tengan alimentan el mercado ilegal, una de las principales fuentes de la violencia criminal. Junto con ello se encuentra la necesidad de mejorar los estándares de seguridad de los depósitos de armas confiscadas, pues según información suministrado por las fuerzas de seguridad, dichos estándares son sumamente asimétricos en todo el país.
En resumen, el trabajo conjunto con las comisiones legislativas de ambas cámaras es el punto de partida para una serie de líneas de trabajo que den como resultado la construcción de una
política de Estado en materia de seguridad. Como dije oportunamente, no existen soluciones mágicas ni eslóganes publicitarios que por el solo hecho de recitarlos transformen la realidad. Sólo existe trabajo, decisión y conducción. Este último es nuestro camino.