BUENOS AIRES (Télam) -- El diputado nacional Juan José Alvarez
aseguró ayer que el flamante Bloque Justicialista Nacional no hará una
oposición cerrada a Néstor Kirchner y reivindicó la identidad del nuevo
espacio, que nuclea a ex duhaldistas, menemistas y seguidores de Adolfo
Rodríguez Saá.
"Somos tan peronistas como los que se quedaron",
lanzó el ex intendente de Hurlingham, a pocas horas de la división de la
bancada Peronismo Federal que, en versión reducida, sigue comandando
José María Díaz Bancalari.
Desde sus oficinas del barrio de la Recoleta, "Juanjo" Alvarez
negó, además, que estén pensando en aliarse a Mauricio Macri, aunque
aclaró que el nuevo bloque es el germen para construir un espacio
diferente (ver en la página 3).
--¿Por qué decidieron armar un bloque propio?
--Había
una situación interna muy difícil que tuvo su epicentro público en el
debate sobre el Consejo de la Magistratura, pero ya había demasiadas
diferencias internas respecto del desenvolvimiento del bloque que hacían
una convivencia poco adecuada. Era una situación interna muy tirante.
Decidimos que lo mejor era conformar con otros peronistas un nuevo
espacio parlamentario.
--¿Esto los coloca como bloque opositor?
--Nosotros,
obviamente, no somos, oficialistas; eso está claro. Tampoco somos la
oposición cerrada que representan partidos no peronistas. Depende de
donde se mire. En algún punto para los oficialistas somos opositores. Y
para los opositores somos oficialistas. A veces, vamos a acompañar al
gobierno y, a veces, vamos a disentir con ellos. Si la opción es "está
todo bien o somos oposición", nosotros no creemos que esté todo bien.
--¿Se ubican dentro del peronismo?
--Es
un espacio dentro del peronismo. Si nosotros hubiéramos querido ser la
pata peronista de otra cosa, hubiera sido la oportunidad para armar un
bloque más grande con otras fuerzas. Nuestra decisión es seguir en el
peronismo. Nos fuimos de un espacio donde también hay un grupo
importante de peronistas y conformamos un grupo con otros compañeros tan
peronistas como otros. No nos fuimos a ningún lado, nos quedamos donde
estábamos siempre.
--Díaz Bancalari criticó la confluencia con menemistas y adolfistas...
--Ahora
parece que el menemismo lo tenemos nosotros porque está Alejandra
Oviedo y ellos no están aliados al menemismo porque Mario Santander esté
con ellos. Somos menemistas porque Adrián Menem está con nosotros, pero
ellos no lo son porque Ada Maza está con ellos. Adrián Menem y
Alejandra Oviedo estaban en el bloque Peronismo Federal hace 48 horas,
no había problemas y ahora sí los hay. ¿Cuál es el arco que cruzás y tu
pasado se autodestruye? ¿El duhaldista soy yo y no lo es José Pampuro?
¿Nosotros tenemos pasado y los demás no? ¡Qué suerte tienen!
--¿Cómo se lleva la convivencia?
--Convivimos
porque queremos construir otra cosa. Ni los duhaldistas tenemos que
hacer duhaldismo, porque se terminó, ni los menemistas tienen que hacer
menemismo porque se terminó.
--¿Eso implica construir una alternativa de gobierno para las próximas elecciones?
--Eso
hoy no lo sé. Sería irresponsable decir que sí o que no. Sí está claro
que nosotros planteamos un espacio parlamentario peronista y que el
grupo "El General" sigue participando y trabajando con nuestro perfil y
no tiene nada que ver con lo que están haciendo otras agrupaciones.
Igualmente, podemos coincidir en algunas cosas con Adolfo Rodríguez Saá,
como en normalizar el partido.
--Las coincidencias, ¿son parlamentarias o se extienden a la actividad política fuera del Congreso?
--Los
otros bloques que son disciplinados, ¿son de la misma tendencia, son lo
mismo uno que otro? Bueno, y nadie discute que son un bloque. Nosotros
estamos bajo la misma lógica, somos un bloque y lo vamos a demostrar.
Ahora las agrupaciones y espacios políticos que lo integran no son
exactamente lo mismo.
--¿Puede haber un acuerdo con Macri?
--La
reunión del miércoles con Macri fue una de las tantas que tuvimos con
tantos dirigentes políticos, comunicando lo que hemos hecho, como
hicimos también con muchos compañeros del Frente para la Victoria. Una
alianza no se discutió ni tangencialmente.
--¿En qué temas se sienten distantes del oficialismo?
--Debemos
empezar a discutir cuestiones estructurales. No hay un correlato entre
el crecimiento económico y las mejoras en los sectores más postergados.
Hay que discutir la ley de coparticipación federal y, sobre todo el
peronismo, debemos hacer un esfuerzo respecto a temas vinculados a la
calidad institucional y cuál es el rol del Congreso.
jueves, 13 de diciembre de 2012
"Nosotros no somos la pata peronista de nadie" dice Juan Jose Alvarez
Por Marcelo Helfgot
La combinación poco frecuente de perfil técnico y militancia partidaria le permitió a Juan José Alvarez ocupar cargos en los gobiernos de Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá, así como en distintas gestiones bonaerenses y en la etapa porteña pos Cromañón. Pero su proyección política es de matriz duhaldista y acaba de convertirse en un referente del polo peronista opositor que armó junto a otros diputados de ese origen más adolfistas y menemistas.
En
charla con Clarín, en sus oficinas de Recoleta, Alvarez descartó una
alianza con Mauricio Macri y afirmó: "Nosotros no somos la pata
peronista de nadie". En cambio, no descartó el apoyo a una figura del PJ
que enfrente al kirchnerismo y al definir la postura parlamentaria del
sector sostuvo que "no somos oficialismo, pero no esperen de nosotros
una oposición salvaje".
—Armaron un bloque que se
llama Justicialista y pidieron la normalización del PJ junto a Adolfo
Rodríguez Saá. ¿Pusieron a funcionar un "peronómetro"?
—No
es cuestión de medir la pureza doctrinaria, cada uno sabrá cuan cerca o
lejos se ubica. Nos fuimos del bloque que conduce José María Díaz
Bancalari porque no reflejaba el enfrentamiento que tuvimos con el
oficialismo en las últimas elecciones. Y queremos recuperar el partido
como herramienta de la democracia y porque es necesario unificar el
discurso.
—¿Se trata de un desafío al Gobierno?
—No
se trata de una compadrada, ni de decir a ver si se animan, Es un
planteo político. Nadie desconoce el poderío que tiene el kirchnerismo
en la mayoría de las provincias.
—¿Si Kirchner se postula?
—Veremos que hacer, pero ya será un paso adelante. Prefiero a Kirchner que al interventor.
—Con Kirchner al frente del Justicialismo, ¿se harían oficialistas?
—Nuestro bloque seguirá siendo una alternativa claramente peronista. En el oficialismo hay peronistas y de otros lados.
—¿Pretenden aglutinar a los peronistas que se oponen a la reelección del Presidente?
—Ese
tema lo sacaron algunos apresurados, como dijeron varios funcionarios
del Gobierno. Cuando Kirchner se decida, nosotros nos definiremos.
—¿Podrían ir en otra fórmula?
—Vamos
a hablar en su momento con todos los que se encuadren en el Partido
Justicialista. Nuestra expectativa para el 2007 es expresarnos con
libertad. Esperamos crecer con un fuerte trabajo territorial y
parlamentario. No somos oficialistas, pero tampoco esperen de nosotros
una oposición salvaje.
—Díaz Bancalari dijo que iban camino a La Rioja y se quedaron en San Luis, por Rodríguez Saá. ¿Adonde apuntan ustedes?
—También
dijo cosas graciosas en la campaña y no sobre esas provincias, sino de
una que queda en el sur. Pero responderle con chicanas no aporta nada.
Mire, con Rodríguez Saá coincidimos en pedir la normalización del
partido, pero el tiene su agrupación y nosotros armamos otra, "El
General", y con Duhalde retirado ya no tenemos líderes a los que
consultar.
—¿Podrían anclar en la Boca, con Macri, como dicen otros?
—Yo
soy hincha de River y a la cancha de Boca siempre fui a la tribuna,
nunca de invitado. Fuera de broma, le contesto: nosotros no somos la
pata peronista de nadie.
—¿Las reuniones con Macri después de la ruptura no son parte de una estrategia conjunta?
—Le
explicamos lo que ocurrió como a los referentes de otros bloques. Somos
peronistas y no estamos pensando en ir en alianza con otro partido.
—¿El Peronismo Federal que encabeza Díaz Bancalari se hizo oficialista?
—Deberán definirlo ellos con su conducta.
—En la provincia de Buenos Aires, ¿piensan atraer a los intendentes que se pasaron al kirchnerismo?
—Muchos
nos dicen que están de acuerdo con nuestra disidencia, pero no se
animan a pegar el salto y es entendible. Otros no tienen problemas en
estar de un lado, del otro o en todos a la vez, porque son oportunista.
La gente los juzgará. Nosotros sabemos que elegimos el camino más
difícil y trataremos de buscar otros referentes en cada territorio. Lo
que no haremos es cambiar para quedar bien con el ganador.
—¿Qué les molesta del presidente Kirchner?
—No
es molestia. Es política. Cada uno tiene su estilo. Pero a nosotros
como peronistas nadie nos consulta. Y el país necesita medidas de fondo
para no desaprovechar el buen momento.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Juan José Alvarez, Diputado Nacional: “La sociedad juzgara nuestra actitud”
Estuvo en las entrañas del duhaldismo y ahora armó la agrupación “El General” para enfrentar al oficialismo dentro del PJ. Juan José Alvarez
explica las razones de la ruptura del bloque del Justicialismo y de
esta extraña confluencia de “no alineados” ex duhaldistas, menemistas y
seguidores de Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta.
Por Fernando Amato
En enero, Juan José Alvarez,
Jorge Sarghini, Francisco de Narváez y Eduardo Camaño se juntaron en el
restaurante El General para formar una alternativa parlamentaria al
oficialismo. Con el apoyo de ex menemistas, la semana pasada los
miembros del grupo “El General” rompieron el Bloque Peronista Federal y
sumaron sectores justicialistas de otras provincias, como la gente de
los ex presidentes Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta, para formar el
Bloque Justicialista Nacional, que piensa dar batalla por la conducción
del justicialismo.
¿Cómo se produjo la ruptura con el Bloque Peronista Federal que comandaba José María Díaz Bancalari?
Es que más allá de la buena
voluntad de muchos, no era una relación fácil y la ruptura era
inevitable. Nosotros ahora formamos el Bloque Justicialista Nacional,
donde todos somos de origen justicialista. A último momento, al grupo
“El General” se sumaron los compañeros de San Luis y tenemos un bloque
de 20 diputados.
¿Cuál es el rol que los legisladores del grupo “El General” pretenden sostener frente al gobierno nacional?
Nosotros no sentimos que tenemos
que ser opositores y punto. Hay partidos que son una clara oposición al
gobierno, como los de Macri o Carrió, que se ofrecieron a la ciudadanía
como una oposición al gobierno y ese no es nuestro caso.
Para nosotros, el Partido
Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, el punto es intentar
acompañar a aquello que creemos que está bien y tratar de discutir sobre
lo que creemos que está mal. No vamos a decir que todo lo que viene del
Gobierno está mal, pero queremos discusión. De hecho, muchas de
nuestras votaciones fueron acompañando proyectos del Ejecutivo, porque
realmente creímos que teníamos que acompañarlo, Pero, por ejemplo, en el
caso del Consejo de la Magistratura, la mayoría de nosotros no estaba
de acuerdo. Pero también pasó que con la postergación de las ejecuciones
hipotecarias parecía una chicana en contra del gobierno y el
oficialismo terminó tomando como propio el proyecto, igual que con el
tema de los mínimos no imponibles en Ganancias. Creemos que en la
discusión política podeos enriquecer. Por eso es que no nos queda cómodo
el traje de opositores. Nosotros no contrastamos con todas las
políticas oficiales.
Pero obviamente tampoco son oficialistas.
No nos sentimos cómodos levantando
la mano a cualquier cosa que venga del oficialismo, Creo que el del
Consejo de la Magistratura es un buen ejemplo; nosotros creíamos en la
necesidad de hacer la reforma y que el Consejo, así como estaba formado,
no servía. Ahora si yo digo eso y punto, es la posición del
oficialismo,. Y es cierto, en eso coincidíamos fuertemente con el
oficialismo. Nosotros le decíamos que en la reforma que ellos traían
había una parte que era buena, otra peor, otra la podíamos discutir,
otra parte era mala y otra parte faltaba. Y esa fue la discusión que se
impidió y fue lo que trajo las diferencias. Hay partidos de la oposición
que dicen directamente: “esto es malo”. El oficialismo dice: “la
reforma está toda bien”. Y estábamos de acuerdo con la idea de la
reforma, pero no con esa reforma. Nosotros, como legisladores, queremos
ser coherentes con lo que dijimos en la campaña.
Esta puede ser una posición
legislativa entendible, pero para construir política hace falta dar otro
paso. Ustedes no le pueden pedir a la sociedad que se sume a un bloque
legislativo.
Es cierto, nuestra idea es comenzar
con el armado de una agrupación o de un agrupamiento que permita a
quienes no forman parte del ámbito legislativo sumarse a nuestras ideas,
siempre dentro del Partido Justicialista. Una cosa será el bloque que
compartimos con los compañeros puntanos dentro del Congreso y con los
que tendremos puntos de acuerdo fuera de lo legislativo, como la
normalización de la conducción del Partido Justicialista, y la otra es
la “Agrupación El General”, con la que intentaremos ser una opción en el
PJ, más allá de lo que haga Rodríguez Saá.
¿Es cierto que estudian un ofrecimiento para acercarse a Mauricio Macri?
En diciembre del año pasado se
debatió si nosotros como no éramos oficialismo podríamos ser la pata
peronista de algún armado de centroderecha como el de Macri, y todo el
tiempo pedimos que entiendan que si no nos gusta que el Partido
Justicialista sea un apéndice del Frente para la Victoria, mucho menos
podemos cometer el mismo error y ser algo marginal de un armado no
peronista. Nosotros somos un bloque dentro del PJ y Macri tiene su
propio bloque. Tuvimos una reunión con él, pero como tenemos con todos.
¿Podría darse una alianza con Macri en el futuro?
Nuestro desarrollo tiene que tener
bien en claro la intención de ser una expresión, lo más importante
posible, dentro del justicialismo. Y cualquier política de alianzas que
hagamos tiene que tener al justicialismo como protagonista y no como
invitado.
¿Y ahora se sumó el menemismo?
Decir que el menemismo está con
nosotros es tan cierto como decir que muchos menemistas están con
Kirchner. Yo no creo que sea más menemista Alejandra Oviedo que Lili
Maza, y lo digo por respeto a los dos. Nosotros no somos el menemismo
más el duhaldismo. Yo no creo ser más duhaldista que Pampuro, que ahora
está con el presidente, o que Alejandro Granados. No lo digo
despectivamente. Evidentemente hubo un pasado y en ese pasado unos y
otros militábamos en distintos lados, pero eso pasa en distintos
agrupamientos. Yo no voy a permitir que se validen políticas del pasado a
las que yo me enfrenté. Para estar juntos tenemos que mirar el presente
con vistas al futuro. Estamos con la mirada hacia delante y no con la
mirada hacia atrás, pues sería imposible. Pero que todo se mire igual,
porque si no parece que del lado del Gobierno está lo supermoderno que
mira hacia delante, y del otro lado un grupo de viudas muy dolidas que
miran hacia atrás.
Esta situación de que haya duhaldistas en todos los bandos, ¿no es culpa de Eduardo Duhalde?
Sí, creo que es el responsable.
¿Sería como una especie de Chacho Alvarez que se fue y dejó a su tropa desperdigada?
No, no es lo mismo a nivel
institucional. Tal vez sí a nivel interno partidario, y ahí algunos
optaron por un lugar o por otro; y algunos lo habrán hecho por
convicción, otros por oportunismo. La sociedad juzgará nuestra actitud.
¿Habló esto con Duhalde?
La verdad que no. Porque tampoco
quiero ponerlo en la situación de que no me diga nada o que sea
solamente chamuyo. Como creo que realmente no se va a sentar y decirme a
mí cuáles fueron los verdaderos motivos de su decisión, le evité y me
evité esa circunstancia. Nosotros somos todos muchachos grandes, y
tenemos que asumir nuestras responsabilidades y ver si somos capaces de
construir y ser coherentes con lo que pensamos. Pero Duhalde en esto no
tiene nada que ver. El duhaldismo es una etapa absolutamente superada y
terminada en la política argentina. Creo que una vez superada la
inmediatez habrá que hacer un balance y creo que el Duhalde del 2002 y
2003 va a ser reivindicado.
¿Chiche Duhalde pertenece a “El General”?
No. Ella no estuvo en el armado
original. Me arece que primero el grupo tiene que tener armada una
identidad y no ser una mera suma de dirigentes donde algunos, por
personalidad o peso específico como Chiche, le hubieran dado su impronta
inmediatamente. Primero el grupo se tiene que conformar y después
veremos. Si ella quiere formar parte de este grupo será bienvenida, y si
no será su decisión.
Igual imagino que lo debe seguir de cerca porque es el grupo más afín a ella.
Sí, pero tengo muy poca relación con ella. Hace tres meses que no me siento en una mesa con ella.
¿Cuál cree que será su futuro político?
En los últimos años me la pasé
arriba de un patrullero. No me quejo pero tuve que ocuparme de temas
relacionados con la seguridad en la provincia varias veces, y después en
la ciudad de Buenos Aires con la desgracia de Cromañón, o el 1º de mayo
de 2003 que me llamaron de Santa Fe por el tema de las inundaciones.
Todos temas coyunturales. Ahora me estoy ocupando de cosas de mediano
plazo o más estructurales, como la calidad institucional o el problema
del agua. Con respecto al tema cargos, lo importante es que crezca este
nuevo agrupamiento. Pero la lo fundamental para mí es que estoy donde
mis convicciones me dicen que debo estar. No creo que la política sea
siempre tener cargos de primer orden; creo que también es bueno que
quienes creen en algo sean consecuentes con ello.
¿Qué piensa de sus ex compañeros como Alfredo Atanasof o Carlos Ruckauf, que ahora apoyan al kirchnerismo?
“Hay que ser consecuente con lo que somos”
Entrevistado por el periodista Charly Fernández a Juanjo Alvarez,
para su programa de cable “14 días”, que se emite por PyE, el diputado
nacional respondió sobre la situación política, parlamentaria y
partidaria. Aquí, una síntesis de sus definiciones:
Sobre las candidaturas para elecciones en 2007:
- Todavía hay impugnaciones y aún se están contando votos de la elección anterior; hablar de tiempos electorales es imprudente.
Sobre la posición del Bloque Justicialista Nacional:
- La oposición no tiene por qué estar de acuerdo en todo, por lo cual no tiene por qué haber una sola oposición.
Sobre el pase de legisladores y funcionarios al oficialismo:
- Cuando llegue el momento de elecciones, cada partido presentará
sus propuestas, sus candidatos y debe ser consecuente con el resultado
electoral, ya sea que gane o pierda.
- Cuando hablamos de calidad institucional hablamos de cuestiones
concretas, como por ejemplo, los candidatos que fueron elegidos por un
partido y luego se cambiaron a otro irresponsablemente.
- Hay que ser consecuente con lo que somos.
- Me preocupa es que los políticos piensen que luego del voto pueden hacer lo que quieren.
Sobre la calidad institucional:
- A mediano o largo plazo sólo se sostienen los países de alta calidad institucional, los demás crecen coyunturalmente.
- Hay que aprovechar el momento de bonanza económica, del que este gobierno tiene mucho mérito.
- Si bien tengo discrepancias con la UCR, Alfonsín fue el único
que, si bien gobernó en crisis, lo hizo casi sin usar decretos de
Necesidad y Urgencia.
Sobre la situación actual del Partido Justicialista:
- El justicialismo ya venía en crisis antes de las elecciones y
debe resolverlo pronto. Una de las cuestiones centrales es la
normalización del partido, hoy intervenido por la Justicia Federal.
- La alternativa no la construye una oposición que dice que está
todo mal, pero tampoco hay que decir que está todo bien. Hay que
fomentar el diálogo, y el Congreso es un buen lugar para eso.
“Kirchner tiene una actitud poco amiga del consenso”
Por Rodolfo Montes / La Capital
Juan José Alvarez,
diputado nacional y uno de los pocos peronistas que no se alinea con la
Casa Rosada, fundó un nuevo grupo (El General), casi en sintonía con la
aparición de un restaurante temático con ese mismo nombre en la Capital
Federal, en obvia alusión al fundador del PJ.
Conformó el bloque Justicialismo Nacional con menemistas y
adolfistas, pero asegura que el acuerdo no lo es todo en política.
“Afuera del Congreso no somos lo mismo”, aclara. Alvarez se dice lejos
de tributar a cualquier candidatura opositora a presidente, pero Adolfo
Rodríguez Saá y Mauricio Macri no están descartados.
El 25 mayo cumplirá 51 años y lo festejará “en familia”, avisa
Juanjo, en alusión al acto en la Plaza de Mayo convocado por Néstor
Kirchner, que no lo contará entre los asistentes. Para Alvarez la
primera cuestión es no andar con el peronómetro (“esto sí o esto no”,
explica). También le asegura a La Capital que espera que “el PJ sea
normalizado, porque si hablamos de calidad institucional debemos empezar
por los partidos, en especial el justicialista, el más grande de la
Argentina”.
-¿Su grupo es el último espacio de rebeldía contra Kirchner en el Congreso nacional?
-Hicimos campaña diciéndoles a los ciudadanos que no éramos el
Frente para la Victoria sino otra cosa, y que no veníamos a estafar al
electorado armando dos listas para quedarnos con los tres senadores. Lo
que hacemos es ratificar esa posición y mantener la coherencia. No somos
caretas de la política ni podemos decirles a la personas “miren, como
sacamos menos votos de lo que esperábamos nos vamos con el que ganó”.
Ojo: sería más fácil tomar otro camino, porque no se nos escapa la
popularidad del presidente. Negarlo implicaría un acto de necedad
política. Acertados o equivocados, lo nuestro es un problema de
convicciones.
-Pero en el PJ, para una mayoría pragmática, domina la lógica de ir
detrás del que gana, aunque exprese una política contraria a la de esa
mayoría.
-En el peronismo se expresan proyectos y sectores distintos, y no
está mal que prevalezcan unos u otros. Lo que no puede ocurrir es que
sean los mismos personajes los que se van corriendo y colocando siempre
con el proyecto ganador. Que uno juegue de arquero y otro de nueve, está
bien. El problema es cuando el arquero quiere jugar de nueve o
viceversa.
-En su equipo tiene jugadores para todos los puestos y de procedencia diversa.
-Están quienes vienen del menemismo, del adolfismo y del
duhaldismo, es cierto. Ahora bien, ¿en el espacio que lidera el
presidente no hay también personas provenientes de esos sectores?
¿Cuántos militantes peronistas de La Rioja no lo hicieron con Menem?
¿Cuántos de Buenos Aires no hicieron lo propio con Duhalde? En nuestro
espacio nadie puede venir a validar políticas del pasado. Pero si
alguien fue menemista y hoy está con el proyecto de Kirchner, ¿por qué
no puede ocurrir lo mismo con nuestro espacio?
-¿De Kirchner lo separa una concepción política, la matriz del proyecto o su estilo y personalidad?
-Esto último tiene que ver con las personas, no es un tema
ideológico. En el presidente veo una actitud excesivamente fuerte, poco
amiga del consenso, y eso no me gusta. El armado de Kirchner es muy
grande, proviene de diversas organizaciones sociales y políticas, pero
no tiene una centralidad peronista clara. En las elecciones el Frente
para la Victoria enfrentó al PJ de Buenos Aires.
-Si no tiene centralidad peronista, ¿lo ve como filo izquierdista?
-No lo diría así, tan simplificado. Hay cuadros en el armado de
Kirchner que provienen de una experiencia de izquierda, es innegable.
Pero también resulta exagerado inferir que por, la presencia de ciertos
cuadros con ese origen, se trate de un gobierno de izquierda. Tampoco lo
considero de derecha porque tenga a un economista como Martín Redrado.
-Sin embargo, la economista más importante del gobierno, la ministra Felisa Miceli, tuvo cercanía juvenil con el PRT.
-Las cercanías ideológicas juveniles tienen poco que ver con las
políticas que se llevan adelante al momento de ocupar un sitio
importante en el Estado. Hay demasiados ejemplos que lo demuestran.
Muchos de los que fueron de la izquierda peronista no validaron esa
conducta a la hora de gestionar, y otro tanto ocurrió con supuestos
derechistas que fueron progresistas al momento de gobernar. De todos
modos, no le tomo examen a nadie ni aplico el peronómetro.
-¿Por dónde pasa la mayor diferencia del Justicialismo Nacional con el proyecto de Kirchner?
-Vemos un problema de sesgo y otro de estilo. Pedimos sencillamente
que escuchen nuestras posiciones. Esta verdad relativa no es más ni
menos que la de los demás. Somos parte de este conglomerado llamado
peronismo y tenemos derecho a opinar.
-Pero en el PJ la lógica es que las minorías no son tenidas muy en cuenta. El que manda impone la política y el resto acompaña…
-Esa lógica es la de todas la mayorías, no sólo en el peronismo.
Dicen que en los tiempos de fulgor alfonsinista, en el Congreso “la ley
del número te pegaba en la cabeza y mal”. Tanto para un lado como para
el otro, esto debe cambiar.
-¿Cómo?
-Cumpliendo los mecanismos institucionales, escuchando a todo el
mundo. No pedimos que la mayoría no ejerza su condición sino que lo haga
sin abusos. El Congreso debe ser el ámbito de resonancia del
pluralismo, y no es una frase remanida.
-El nuevo espacio que integra rescata la palabra justicialista. ¿Ven allí un valor simbólico, político o práctico?
-Es lo que somos, nos identifica frente a la sociedad, para bien o
para mal. Es práctico, porque nos identifica, y de gran valor simbólico
ya que representa un sistema de valores que los peronistas reconocen.
martes, 11 de diciembre de 2012
Lavagna se reunio con diputados ex duhaldistas
Pidió salmón rosado y explicó, entre risas, que lo hacía acatando el
consejo presidencial de restringir el consumo de carne vacuna. No fue el
único dardo que Roberto Lavagna dirigió al Presidente durante el
almuerzo que compartió ayer con los cuatro diputados de “El General”, la
agrupación que cobija a los ex duhaldistas que se mantienen en la
vereda de enfrente del Gobierno.
Sus interlocutores festejaron la chanza y se plegaron a la veda: Jorge Sarghini, Eduardo Camaño, Francisco de Narváez y Juan José Alvarez sólo almorzaron pollo o pescado. Las coincidencias entre unos y otros se extendieron al diagnóstico sobre los puntos débiles que le adjudican a la gestión en política exterior e institucional.
El menú no incluyó un pronunciamiento de Lavagna relacionado a su eventual candidatura presidencial en el 2007. Aunque el tema sobrevoló a lo largo de las tres horas de charla, a partir de las definiciones del ex ministro de Economía sobre cuestiones de la agenda electoral.
A todos los comensales consultados por Clarín les pareció que Lavagna asistió al encuentro en plan exploratorio. Y aseguraron que volcó sus energías en delimitar el terreno de su posible aterrizaje político: descartó de plano que aspire al Gobierno porteño —como especulan sectores kirchneristas que lo quieren de su lado— y dio indicios de priorizar un acercamiento a grupos rebeldes del PJ antes que a dirigentes de otros partidos. De ser así, el ala lavagnista de la UCR sería relegada a un segundo plano.
De hecho, la de ayer fue la primera conversación de tono netamente político que el ex ministro mantuvo en un ámbito semipúblico —fue en un salón del Hotel Intercontinental— desde que se instaló la posibilidad de su candidatura. Las charlas anteriores sobre el tema electoral con el ex presidente Raúl Alfonsín fueron secretas, y el ex ministro se resistió a admitirlas.
Fue el líder radical quien se adelantó a reconocer que las conversaciones existieron y de ese modo instaló a Lavagna en la arena de los presidenciables. Desde entonces, el ex ministro se limita a sostener que “es temprano para hablar de candidaturas”, aunque ya no las descarta.
Una versión luego desmentida indicó que el ex jefe del PJ bonaerense, Eduardo Duhalde, se sumó a una de las reuniones entre Alfonsín y el ex ministro. Pero lo cierto es que ayer varios de sus ex colaboradores de mayor confianza se anotaron entre los voluntarios de una futura coalición lavagnista.
Al ex ministro lo unen fuertes lazos con tres de los comensales de ayer, tras compartir los tormentosos tiempos del gobierno duhaldista. A Sarghini lo tuvo como número dos en Economía, Alvarez integraba el Gabinete y Camaño presidía la Cámara de Diputados. Ahora Sarghini preside el bloque Justicialista Nacional formado por los ex duhaldistas que rompieron con el sector de José María Díaz Bancalari —cercano al oficialismo— junto a menemistas y adolfistas.
Si faltaba una señal del tono opositor del encuentro, la marcó la presencia del otro comensal, Francisco de Narváez. El empresario acaba de cruzarse duramente con el presidente Néstor Kirchner, quien lo definió como “el Berlusconi argentino”, enojado por el trato que le dan en el canal donde el diputado es accionista, América TV. De Narváez denunció el caso en la última sesión de Diputados y dijo que fue un intento de amedrentarlo.
Durante el almuerzo, Lavagna reiteró lo que viene exponiendo en distintos foros: las mejoras económicas podrían derrumbarse sin fortalecimiento institucional. Y se alteró por única vez argumentando contra el acercamiento a Hugo Chávez: “Las inversiones llegarán si el Mercosur es más Uruguay y menos Venezuela”.
Sus interlocutores festejaron la chanza y se plegaron a la veda: Jorge Sarghini, Eduardo Camaño, Francisco de Narváez y Juan José Alvarez sólo almorzaron pollo o pescado. Las coincidencias entre unos y otros se extendieron al diagnóstico sobre los puntos débiles que le adjudican a la gestión en política exterior e institucional.
El menú no incluyó un pronunciamiento de Lavagna relacionado a su eventual candidatura presidencial en el 2007. Aunque el tema sobrevoló a lo largo de las tres horas de charla, a partir de las definiciones del ex ministro de Economía sobre cuestiones de la agenda electoral.
A todos los comensales consultados por Clarín les pareció que Lavagna asistió al encuentro en plan exploratorio. Y aseguraron que volcó sus energías en delimitar el terreno de su posible aterrizaje político: descartó de plano que aspire al Gobierno porteño —como especulan sectores kirchneristas que lo quieren de su lado— y dio indicios de priorizar un acercamiento a grupos rebeldes del PJ antes que a dirigentes de otros partidos. De ser así, el ala lavagnista de la UCR sería relegada a un segundo plano.
De hecho, la de ayer fue la primera conversación de tono netamente político que el ex ministro mantuvo en un ámbito semipúblico —fue en un salón del Hotel Intercontinental— desde que se instaló la posibilidad de su candidatura. Las charlas anteriores sobre el tema electoral con el ex presidente Raúl Alfonsín fueron secretas, y el ex ministro se resistió a admitirlas.
Fue el líder radical quien se adelantó a reconocer que las conversaciones existieron y de ese modo instaló a Lavagna en la arena de los presidenciables. Desde entonces, el ex ministro se limita a sostener que “es temprano para hablar de candidaturas”, aunque ya no las descarta.
Una versión luego desmentida indicó que el ex jefe del PJ bonaerense, Eduardo Duhalde, se sumó a una de las reuniones entre Alfonsín y el ex ministro. Pero lo cierto es que ayer varios de sus ex colaboradores de mayor confianza se anotaron entre los voluntarios de una futura coalición lavagnista.
Al ex ministro lo unen fuertes lazos con tres de los comensales de ayer, tras compartir los tormentosos tiempos del gobierno duhaldista. A Sarghini lo tuvo como número dos en Economía, Alvarez integraba el Gabinete y Camaño presidía la Cámara de Diputados. Ahora Sarghini preside el bloque Justicialista Nacional formado por los ex duhaldistas que rompieron con el sector de José María Díaz Bancalari —cercano al oficialismo— junto a menemistas y adolfistas.
Si faltaba una señal del tono opositor del encuentro, la marcó la presencia del otro comensal, Francisco de Narváez. El empresario acaba de cruzarse duramente con el presidente Néstor Kirchner, quien lo definió como “el Berlusconi argentino”, enojado por el trato que le dan en el canal donde el diputado es accionista, América TV. De Narváez denunció el caso en la última sesión de Diputados y dijo que fue un intento de amedrentarlo.
Durante el almuerzo, Lavagna reiteró lo que viene exponiendo en distintos foros: las mejoras económicas podrían derrumbarse sin fortalecimiento institucional. Y se alteró por única vez argumentando contra el acercamiento a Hugo Chávez: “Las inversiones llegarán si el Mercosur es más Uruguay y menos Venezuela”.
Coincidencias
El ex duhaldista Juan José Alvarez fue uno de los pocos opositores que elogió el acto que encabezó el Presidente el 25 de Mayo.
“Puedo tener otro tipo de diferencias, pero no encuentro motivos para criticar la capacidad de convocatoria de movilización que demostraron los sectores del peronismo que hasta hace poco estaban junto a nosotros”, le dijo ayer a Clarín el referente del bloque de diputados que nuclea al peronismo antikirchnerista.
Y agregó: “Coincido en la necesidad de una concertación, porque es una etapa para construir a la Argentina en conjunto”.
“Puedo tener otro tipo de diferencias, pero no encuentro motivos para criticar la capacidad de convocatoria de movilización que demostraron los sectores del peronismo que hasta hace poco estaban junto a nosotros”, le dijo ayer a Clarín el referente del bloque de diputados que nuclea al peronismo antikirchnerista.
Y agregó: “Coincido en la necesidad de una concertación, porque es una etapa para construir a la Argentina en conjunto”.
Acuerdo de Lavagna con la UCR y duhaldistas por su candidatura
Por Marcelo Helfgot
Roberto Lavagna avanzó ayer un paso más para la instalación de su
candidatura presidencial. Por primera ver mantuvo una reunión conjunta
con autoridades de la UCR y diputados duhaldistas, quienes acordaron
impulsar el armado de una coalición que dé sostén a su futura carrera
electoral.
Como resultado del encuentro —que tuvo lugar en el Hotel Sheraton y
duró dos horas y media—, la UCR se convirtió en la primera fuerza
orgánica en ser aceptada por el ex ministro de Economía como parte de
ese armado. La próxima apuesta del lavagnismo será sumar a otros
sectores del peronismo disidente y al Partido Socialista. “Estoy
instalando una alternativa para saber si es aceptada por la sociedad y
es bueno que ustedes ayuden a impulsarla como fuerza política”, le dijo
Lavagna al quinteto radical, antes de la segunda ronda de café.
Destinataria de la propuesta fue la cúpula radical en pleno: los
presidentes del Comité Nacional, Roberto Iglesias, y de la Convención
(órgano deliberativo que define las políticas de alianzas), Adolfo
Stubrin, además de los jefes de los bloques parlamentarios, el diputado
Fernando Chironi y el senador Ernesto Sanz. También estuvo Angel Rozas,
titular de la Fundación Alem.
Ese elenco milita en el antialfonsinismo y hasta hace poco empujaba
la construcción del “panradicalismo” con Elisa Carrió y Ricardo López
Murphy. Pero dio un súbito viraje y decidió alinearse con Lavagna —en
caso de que confirme su postulación— para ganarle de mano al ex
presidente Raúl Alfonsín, que pretendía adueñarse de la candidatura del
ex ministro.
Ahora las autoridades partidarias apuntan a imponer el apoyo al ex
ministro por las vías formales. El próximo paso consistirá en forzar un
pronunciamiento en ese sentido en el encuentro convocado para el 20 de
junio. Será en la sede del Comité Nacional y fueron invitados todos los
sectores internos, incluidos los cinco gobernadores que hace una semana
declararon su apoyo a la concertación con el Gobierno.
El mendocino Julio Cobos, el correntino Arturo Colombi, el
rionegrino Miguel Saiz, el catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral y el
santiagueño Gerardo Zamora son los mandatarios provinciales que negocian
con el kirchnerismo, acompañados por intendentes importantes como
Gustavo Posse (San Isidro), Enrique García (Vicente López) y Daniel Katz
(Mar del Plata).
En la disputa con los gobernadores K, la cúpula partidaria hace
causa común con el alfonsinismo. De hecho, la posible candidatura de
Lavagna se instaló tras la visita del ex ministro a la casa de Alfonsín,
en abril. Fuera de ese conglomerado se ubica la número dos del partido,
Margarita Stolbizer, que insiste en negociar con Carrió y el
socialismo.
Un vocero de Lavagna admitió anoche la existencia del encuentro con
radicales y duhaldistas. La misma fuente ratificó que el ex ministro
condicionó su lanzamiento electoral a la respuesta social que reciban
las expresiones de tono tibiamente opositor que viene formulando en
distintas presentaciones públicas.
—¿Ya decidió que será candidato? —abrió el fuego Iglesias, el único radical que se había reunido con Lavagna días atras.
—Sigo evaluando y voy a tomarme mis tiempos —respondió el ex ministro.
Enseguida terciaron los peronistas disidentes, para aconsejar un
armado gradual de la estrategia electoral de Lavagna. El elenco de “El
General” tuvo asistencia perfecta: concurrieron Jorge Sarghini —ex
número dos de Lavagna en Economía—, Eduardo Camaño, Juan José Alvarez
y Francisco de Narváez. El cuarteto había almorzado con el ex ministro
hace dos semanas y la difusión del encuentro fue leída por muchos como
la virtual instalación de Lavagna como candidato opositor al
kirchnerismo.
La puesta en escena con el peronismo disidente y los ataques
posteriores de Lavagna a las medidas del Gobierno en materia de precios y
política exterior derivaron en duros contraglpes del oficialismo. Ayer,
Néstor Kirchner volvió a pegarle a su ex ministro: “Para algunos el
aumento de tarifas no es inflacionario, pero sí el aumento de sueldos”,
le dedicó desde Concepción del Uruguay.
lunes, 10 de diciembre de 2012
Alvarez: “Tiene que haber convergencia de distintos sectores”
Juanjo Alvarez
fue entrevistado por Mariano Grondona para explicar su apoyo a una
eventual candidatura presidencial de Roberto Lavagna. También consideró
que “el mandato del Presidente actual vence en diciembre de 2007, con lo
cual las elecciones deberían ser en octubre, no en marzo”.
A continuación, les ofrrecemos la transcripción completa de la entrevista radial (11:21):
Luis Novaresio: Seguimos hablando del fenómeno Roberto Lavagna.
Mariano Grondona: Así es. Estuvimos con Fernando Chironi, por los
radicales, y ahora estamos en contacto con Juan José Alvarez, por el
segmento peronista que aparentemente también está apoyando esta misma
posibilidad. Doctor alvarez, cómo le va?
Juan José Alvarez: Hola Mariano, buen día.
MG: Bien. Bueno, es como que hay dos alas, acá, de apoyo a Lavagna. Una es la radical y otra es la que usted encarna.
JA: No; creo que es más amplio. Creo que hay un apoyo porque hay
una expectativa fuerte de la sociedad. Por otra parte, es lo que creo
que va a hacer gravitar la decisión de Lavagna; me parece que eso es lo
importante. La sociedad, o por lo menos una parte importante de ella,
está esperando la aparición de una figura con las características de
Lavagna.
MG: La cosa viene como por afuera, y después influyen los propios actores, no?.
JA: Me parece que no sería tan importante esto que usted llama “el
fenómeno de Lavagna“, si fuera solamente el visto bueno, el beneplácito,
la adhesión de algunos sectores políticos. Me parece que esto lo excede
ampliamente.
LN: Diputado, Luis Novaresio lo saluda. Buen Día.
JA: Buen Día.
LN: Recién leíamos una entrevista que se publica hoy a Chiche
Duhalde que decía “Duhalde no está detrás de esto”. ¿Duhalde no está
detrás de esto?
JA: Duhalde no está detrás de esto (risas). No, mire, a ver…
LN: Es difícil convencer a alguien que Duhalde no está detrás de esto.
JA: A mí me resulta bastante fácil, habiendo tenido como tuvimos
con Duhalde una muy buena relación; habiendo trabajado con él mucho
tiempo; me parece raro que él pueda estar detrás de una cosa y quienes
han estado tan cerca de él, como el caso nuestro, hace cuatro o cinco
meses que no lo vean, ni se hablen por teléfono.
LN: Ahora, dentro del peronismo que usted integra, ¿cuál es el
límite para pensar en la coalición? Porque el kirchnerismo está claro
que no. Pero hay Rodríguez Saá, hay Menem…
JA: Por eso planteé la introducción de la manera que la plantee. Yo
creo que acá tiene que haber una convergencia de distintos sectores
sociales, que exceden lo que representamos circunstanciales dirigentes,
activistas políticos, militantes políticos. Yo creo que si Lavagna va a
decidir su candidatura será por algo bastante más que si lo integramos
un grupo dentro del peronismo o una fracción más o menos importante de
la Unión Cívica Radical, o eventualmente otro partido. Respecto de los
dirigentes, creo que es una etapa muy posterior y que no le va a cambiar
a Lavagna su decisión. No creo que un conjunto de dirigentes vayan a la
casa y le digan “mirá, esto es lo que necesitamos”, y Lavagna diga sí o
no a eso. Esta tomando una decisión que, obviamente, no es menor, y me
parece que todo influye relativamente y verá en el conjunto si esa
decisión es positiva o no lo es.
MG: Una cosa, Juanjo: Lavagna, realmente duda todavía o, en el
fondo, in péctore, ya ha aceptado presidir esta posible coalición?
JA: De sus palabras no se desprende ni una cosa ni la otra. Siempre
he dudado de lavagnólogos, duhaldólogos peronólogos, kirchnerólogos,
vio, que interpretan: ”no, dijo una cosa, pero yo que lo conozco”,
“levantó una ceja”, “bajó la boca”, “mordió la lengua”… La verdad que
esa habilidad, esa aptitud no la tengo. Yo creo que lo está meditando
seriamente, por eso está conversando con distintos sectores sociales,
con distintos actores políticos, pregunta, escucha mucho. Creo que en
algún momento estará tomando una decisión fuerte. Pero cuál va a ser esa
decisión, no creo que dependa solamente de su ánimo, sino que tiene que
ver también en qué contexto esta decisión se toma.
MG: Ahora, uno tiene la idea que hay tiempo. Pero ojo, que por ahí
las elecciones cambian de octubre de 2007 a marzo de 2007, lo cual
cambiaría mucho los tiempos, no?
JA: Y, sí, sin duda. Seis meses largos, a esta altura, es una diferencia enorme.
LN: El diputado Chironi dijo hoy que si se adelantan las elecciones
a marzo se trataría casi de un fraude electoral. ¿Usted comparte?
JA: No sé cual sería el motivo, cuál es el argumento y los
fundamentos jurídicos, legales, políticos, para adelantar una elección.
LN: Que el 25 de mayo se cumplirían cuatro años calendario.
JA: Habría que verlo. Creo que está bastante claro que se ha
asumido en un momento excepcional. Ya había pasado, lamentablemente -y
espero que no pase nunca más- que en nuestro país hubo que completar
mandatos, adelantar la asunción del mando. Yo creo que en términos
constitucionales, el mandato del presidente actual vence en diciembre de
2007, con lo cual las elecciones deberían ser en octubre, no en marzo.
MG: Una última pregunta, porque se nos viene el noticiero. En el
bloque, ustedes en el peronismo son veintitrés. Entre esos veintitrés,
se ha discutido el tema Lavagna? ¿El bloque se inclina en un sentido o
en otro, o cada uno tomará su actitud?
JA: Cuando nosotros iniciamos esto, a usted le consta, porque lo
hemos hablado, en realidad, éramos los únicos, los que proveníamos del
peronismo de la provincia de Buenos Aires, desde las últimas elecciones,
y las anteriores, éramos los únicos que no teníamos candidato. Ahora
estamos trabajando en esta posibilidad. Todavía no podemos decir que
tenemos un candidato porque hay un camino por recorrer, pero me parece
que hay un fuerte consenso, y obviamente ninguna decisión todavía,
porque nuestro proyecto de candidato no lo es.
MG: Doctor Juan José Alvarez, diputado por el PJ, muchas gracias por esta conversación.
JA.: Gracias a usted.
MG: El hombre es prudente, ¿no?
Nace el “LAVAGNISMO” y da sus razones
Dicen que están “armando para ganar”. Aunque aclaran que Roberto
Lavagna aún no es candidato, se les escapa referirse a ék de esa manera y
lo señalan como el hombre capaz de encarnar “una alternativa
superadora”. Y sueñan con la generación de kirchneristas arrepentidos.
Son los diputados de “El General”: Jorge Sarghini, Juan José Alvarez,
Eduardo Camaño y Francisco De Narváez. Son el duhaldismo con chiche
nuevo; una de las patas del flamante “lavagnismo”, nuevo ADN que
comparten con un sector de la UCR.
Recostados en los cómodos sillones del despacho de Camaño en el tercer piso del Congreso, proclaman que “2006 no debería ser un año de candidaturas” (Sarghini) y que “es difícil pensar en 400 días más como éstos (Alvarez). Y le tiran el fardo al Gobierno: “El Presidente tuvo que adelantarse y establecer un discurso práctivamente electoral”, dice De Narváez, y refuerza Camaño: “El acto del 25 de mayo había terminado a las 4 de la tarde y ya habían pintado toda la ruta 2 con “Kirchner Presidente 2007″; Kirchner no puede decir que no está en campaña”.
Pero disfrutan del “boom Lavagna”, que pateó el tablero político nacional y puso en sus manos una chance de volver al ruedo con una oferta competitiva. “El gobierno estaba concentrado en Macri y ahora aparece un hombre que no dice que es candidato pero que es una figura mucho más fuerte. Esto los debe tener preocupados, agrega Camaño.
-Cuáles son las diferencias entre Lavagna y Kirchner?
-Sarghini: Las ha expresado el candidato… (se corrige) las ha expresado Lavagna cuando ha planteado las dudas que surgen respecto de la inserción en el Mercosur, sobre el manejo de la política fiscal y del gasto público, los subsidios y el control de precios. Y también ha expresado la necesidad de un fortalecimiento institucional para que el crecimiento dé lugar a una etapa de desarrollo.
-¿Está Duhalde detrás de Lavagna?
- No. Y tampoco detrás de nosotros. Estamos en una etapa superadora del duhaldismo.
-Alvarez: Habría que hacer una reunión y pedir que levanten la mano los últimos que vieron a Duhalde; van a ver que no somos nosotros (risas).
Camaño: El presidente se cargó en la mochila al duhaldismo; el problema ahora es de él.
Recostados en los cómodos sillones del despacho de Camaño en el tercer piso del Congreso, proclaman que “2006 no debería ser un año de candidaturas” (Sarghini) y que “es difícil pensar en 400 días más como éstos (Alvarez). Y le tiran el fardo al Gobierno: “El Presidente tuvo que adelantarse y establecer un discurso práctivamente electoral”, dice De Narváez, y refuerza Camaño: “El acto del 25 de mayo había terminado a las 4 de la tarde y ya habían pintado toda la ruta 2 con “Kirchner Presidente 2007″; Kirchner no puede decir que no está en campaña”.
Pero disfrutan del “boom Lavagna”, que pateó el tablero político nacional y puso en sus manos una chance de volver al ruedo con una oferta competitiva. “El gobierno estaba concentrado en Macri y ahora aparece un hombre que no dice que es candidato pero que es una figura mucho más fuerte. Esto los debe tener preocupados, agrega Camaño.
-Cuáles son las diferencias entre Lavagna y Kirchner?
-Sarghini: Las ha expresado el candidato… (se corrige) las ha expresado Lavagna cuando ha planteado las dudas que surgen respecto de la inserción en el Mercosur, sobre el manejo de la política fiscal y del gasto público, los subsidios y el control de precios. Y también ha expresado la necesidad de un fortalecimiento institucional para que el crecimiento dé lugar a una etapa de desarrollo.
-¿Está Duhalde detrás de Lavagna?
- No. Y tampoco detrás de nosotros. Estamos en una etapa superadora del duhaldismo.
-Alvarez: Habría que hacer una reunión y pedir que levanten la mano los últimos que vieron a Duhalde; van a ver que no somos nosotros (risas).
Camaño: El presidente se cargó en la mochila al duhaldismo; el problema ahora es de él.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Sumar fuerzas
La cautela reaparece siempre que se habla de la candidatura como
algo concreto. Pero no esconden que trabajan con obsesión en el plan
Lavagna 2007. “Debemos respetarle los tiempos. No confundan nuestros
pensamientos o acciones con los de él”, dice Alvarez. Enseguida concede:
“Nosotros tenemos que ayudar a que existan las condiciones que él
espera para lanzar la candidatura”.
¿Qué significa eso? Negociar el apoyo de otras fuerzas, como el
socialismo, y hablar con otros sectores del PJ que no siguen a Kirchner,
con empresarios y con sectores sociales. Ellos aportan know-how en el
armado político, pero cero en estructura partidaria. Entonces,
¿dependerá todo de los radicales?, ¿no terminarán armando otra alianza
como la del 99?
Camaño replica: “¡Pero si las figuras de la Alianza están en el
Gobierno! Chacho Alvarez, Nilda Garré, Darío Alessandro…”. Sarghini
acota: “Eso de los viejos fantasmas es absurdo: qué político puede decir
hoy que alguna vez no se referenció en Alfonsín, Menem o Duhalde, si
fueron las figuras dominantes de los últimos 30 años”.
El diálogo de los cuatro diputados con Lavagna empezó primero en
forma secreta y, tras una serie de disertaciones moderadamente críticas
del economista, concretaron una reunión que se dio a publicidad.
Kirchner repudió en el acto a su ex ministro.
La ofensiva oficial estalló unos días después y llevó a Lavagna al
umbral de una postulación presidencial. “El Gobierno lo instaló como
candidato y ha acelerado los tiempos de manera increíble”, dice
Sarghini.
De apuro
Los cuatro coinciden en que el apuro de Mauricio Macri por sugerir
que peleará la presidencia responde al impacto de las noticias sobre
Lavagna.
Alvarez,
siempre el más locuaz, se apura: “Macri será la opción de la derecha y
eso está bien. El oficialismo tendrá seguramente al Presidente. Nosotros
nos propusimos construir un espacio superador, que tenga como cabeza a
un peronista”. Se pisan otra vez. Sarghini dice: “Será una propuesta de
centro, moderada y progresista, como dice Roberto”
¿Hay un Lavagna distinto en los últimos días? “Seguro. Sin dudas
leyó la reacción que tienen sus palabras en la sociedad”, añade
Sarghini. Con más o menos convicción, los cuatro dicen que se le puede
ganar a Kirchner en un ballottage, pero cortan el tema: falta mucho
tiempo.
Camaño no quiere callarse tan rápido: “Lo que es seguro es que no
nos vamos a achicar. Le vamos a responder todo al Gobierno. El año
pasado nos entretuvieron con un acuerdo en el peronismo y después nos
sorprendieron con la ruptura”. Se sonríe: “Esta vez los sorprendimos
nosotros.”
Una última pregunta: ¿de verdad no está Duhalde detrás del plan?
Esta vez se lo toman mejor. Responde Alvarez: “Los barones del
duhaldismo están con Kirchner. El Gobierno puso el Jordán y purificó a
los que cruzaron. Incluso a muchos menemistas: falta que pongan el Barón
B con pizza y listo”.
Los “Generales” que operan para Lavagna
Por Martín Rodríguez Yebra
Casi se pisan para responder. “A Duhalde no lo vemos desde hace meses. ¡Meses!” Juan José Alvarez
habla más fuerte. Pero los otros tres diputados del grupo El General
reaccionan igual de indignados cuando se les pregunta si el ex
presidente está detrás de la jugada política que convirtió a Roberto
Lavagna en un posible candidato para 2007.
Alvarez, Jorge Sarghini, Eduardo Camaño y Francisco de Narváez
quieren ser la pata peronista del proyecto Lavagna y el pasado
duhaldista los persigue. Ya el presidente Néstor Kirchner encontró un
hueco para achacarle a su ex ministro que quiere construir con “los
viejos fantasmas”.
Ellos se irritan: “El duhaldismo está en la mochila del Presidente.
Las figuras más representativas apoyan ahora al Gobierno, ¿por qué nos
vienen a nosotros con eso?”, dice Camaño, que manejó durante cuatro años
la Cámara de Diputados y a quien siempre se lo consideró muy ligado a
Duhalde.
El rencor de Kirchner hacia estos cuatro diputados resulta
evidente. Apenas se enteró de que Lavagna se había reunido con ellos
para hablar de política, hace casi un mes, borró a su ex ministro de la
lista de posibles figuras electorales del oficialismo.
Regalo divino
¿Por qué semejante tensión? Los del cuarteto de El General son los
únicos dirigentes importantes de lo que fue el duhaldismo que rechazaron
pasarse al kirchnerismo tras la catastrófica derrota que sufrieron en
la provincia de Buenos Aires en octubre pasado, cuando Cristina Kirchner
le sacó más de 25 puntos a Hilda Duhalde.
En diciembre, el Gobierno abrió las puertas del oficialismo a los
peronistas derrotados. Narváez y Alvarez fueron a ver a Duhalde. “Le
avisamos que pensábamos seguir en la política activa y que íbamos a
seguir por otro camino diferente al del Gobierno”, cuenta Narváez, un
empresario que se tentó con la política pero no abandona los negocios:
el año pasado se convirtió en accionista de América TV.
Para ellos, la irrupción de Lavagna en el escenario electoral actuó
como un regalo divino. Son los principales operadores del proyecto y
coordinan sin disimulo la posibilidad de una coalición en la que la UCR
aportaría la principal estructura partidaria.
“Ahora nos vienen a ver todos, pero había que estar acá en enero
cuando nos sacamos la foto en el restaurante El General. Estábamos bien
solos”, se jacta Alvarez. Es el mismo dirigente al que alguna vez
Kirchner fue a buscar para manejar la crisis porteña por Cromagnon,
cuando Aníbal Ibarra lo nombró secretario de Seguridad.
La candidatura de Lavagna acapara el diálogo con LA NACION.
Sarghini, el más medido de los cuatro, intercala una aclaración.
“Roberto sabe que tiene una visión valiosa para aportar a la sociedad.
Pero primero tiene que madurar una decisión y eso todavía no está.” Los
cuatro dicen “Roberto” cuando se refieren a Lavagna, pero Sarghini es
quien realmente tiene una amistad con el ex ministro y trabajó con él en
la función pública.
Juanjo Alvarez: “Queremos que Lavagna sea candidato, pero el no lo decidió”
En declaraciones radiales, el
diputado nacional indicó que la figura de Roberto Lavagna “pesa por sí
misma” y que seguramente tomará la decisión de ser candidato en función
del consenso que provoque en el conjunto de la sociedad, “y no por
cuántos dirigentes apoyemos su candidatura”. Además, consideró que el
“clima de campaña” de los últimos días no se puede sostener en el
tiempo. “Creo que sería un gravísimo error, y desconocer las necesidades
de la gente, lanzar una campaña política un año y medio antes”.
Omar Báez: Alguien que parece estar
apoyando la gestión de candidatura a presidente de la Nación de Roberto
Lavagna es el diputado Juan José Alvarez. Diputado, buenas tardes, Omar
Baez lo saluda, ¿cómo está usted?
Juan José Alvarez: Bien, bien, gracias.
OB: Diputado, ¿hay posibilidades de ganarle al presidente Kirchner en las próximas elecciones?
JA: Un buen candidato va a tener un
papel importante, sin dudas; el candidato dará las posibilidades o no
de enfrentar con éxito a un rival muy duro, evidentemente, como es el
Presidente de la Nación, posicionado en un sector importante de la
sociedad argentina.
OB: ¿Es Lavagna ese candidato?
JA: Esperemos que sí, nosotros
creemos que sí. Pero él todavía no lo ha decidido. Está haciendo una
ronda de consultas, está mirando, está pensando; estará analizando una
decisión tan grave y tan fuerte que es, nada más no nada menos, que
decidir si su figura aporta al panorama político argentino. Nosotros
creemos que sí, pero la decisión es de él.
OB: Alvarez, lo que se
conocepúblicamente, que podría sumar ya en estos momentos a la
candidatura de Lavagna es el bloque de legisladores que usted integra,
que es una pata peronista en la provincia de buenos aires, la UCR, si
finalmente dentro de la Convención nacional de los radicales triunfa
esta postura. ¿Qué más podría sumar Roberto Lavagna?
JA: Yo lo pensaría al revés. Sin
ningún lugar a dudas, y antes de la definición de Lavagna, lo que ya se
ve es el apoyo de un sector importante de la sociedad, más allá del
encuadramiento que tenga entre partidos. Esta no es una cuestión de
cuántos dirigentes o diputados va a convocar la figura de Lavagna en el
caso de que decida ser candidato a presidente, sino cuál es realmente la
relación, cuál es el éxito que tiene en su propuesta, su figura en el
plano de la credibilidad. Decir que ayer éramos veinte diputados y la
semana que viene somos veintidós, y que eso significa un crecimiento de
Lavagna, me parece que eso es equivocarse. Yo creo que es la figura de
Lavagna. Y creo que Lavagna tomará una decisión en función de cuál es la
reacción que provoca en el conjunto de la sociedad, y no cuántos
dirigentes políticos de un partido, de dos, o de tres apoyemos o dejemos
de apoyar su candidatura.
OM: Alvarez, ¿cómo imagina que
puede ser esta estrategia si finalmente Roberto Lavagna acepta la
postulación? Imagina una alianza, imagina que vayan todos los candidatos
de los partidos en primera vuelta y después en la segunda vuelta se
define, ¿A usted qué le gustaría?
JA: Primero esperemos que Lavagna
tome una decisión, y en eso hay que ser respetuosos. No es una decisión
que va a tomar influenciado por incidencia de dirigentes políticos, que
se arrimen a su casa y le digan que tiene que hacer una cosa o la otra.
Esto es una decisión que va a tomar él y, repito, la va a tomar en
función de si considera que es necesario una candidatura de él a
presidente y si esa candidatura tiene posibilidades, tiene arraigo en la
gente y, repito una vez más, no en la cantidad de dirigentes que se le
acerquen. Eso por un lado. Y por otro lado, la Constitución Argentina,
con su sistema de ballotage, aunque es perfectible, según mi humilde
opinión, implica que la gente en la primera vuelta vote por el candidato
de su preferencia. En todo caso, el llamado voto útil es una
alternativa de segunda vuelta. Este es el sistema electoral argentino y
no veo por qué tenga que cambiar, sea o no candidato Lavagna.
OB: Ve a la gente de Pro apoyando finalmente la candidatura de Roberto Lavagna?
Ellos tienen su candidato, tienen
un candidato que es Mauricio Macri; tiene que hacer su desarrollo,
representa a una porción del electorado y tienen que ser consecuentes
con ello. Y lo mismo debiéramos hacer otros sectores. Me parece que es
anticiparse excesivamente a los tiempos. Mire, estamos hablando de una
persona que no ha decidido cuál va a ser su futuro político, y tener de
ahí que empezar sacar conclusiones sobre quienes lo van a apoyar y
quienes lo van a dejar de apoyar, me parece un poco temerario.
OB: ¿Imagina una campaña sucia?
JA: Espero una campaña limpia. Eso es lo que puedo contestarle.
OM: Bueno, pero al menos como están
planteadas las cosas hoy, cómo se está desarrollando esto que se ha
lanzado ya, parece, como una campaña electoral…
JA: Bueno, pero estova a amainar.
Estos son cuestiones que tienen que ver con posicionamientos, con la
aparición de figuras fuertes, con un acto tan importante como hizo el
sector vinculado con el Presidente de la Nación el 25 de mayo en la
plaza de mayo; el lanzamiento de la diputada Carrió; el lanzamiento del
senador Menem, el lanzamiento -o algo parecido- del diputado Macri.
Estas cuestiones evidentemente impactan. La aparición de Lavagna, aunque
todavía sin una decisión… Pero esto v a amainar. Falta mucho; hay
muchas cosas que hacer, hay que trabajar todos los días; el oficialismo
con la enorme responsabilidad que tiene, y la oposición también con su
responsabilidad. Creo que sería un gravísimo error de parte de todos, y
sería desconocer las necesidades de la gente lanzar una campaña política
un año y medio antes.
OM: Y cuando falta un año y medio,
casi diecisiete meses para las elecciones, ya tenemos varios candidatos a
presidente lanzados. Tenemos a Menem, a Sobisch, a Macri, a Kirchner, a
Lavagna, a Lilita. Esto ha sido la formalidad de los lanzamientos,
pero…
JA: Lo de Lavagna déjelo todavía entre paréntesis.
OM: Pero estos, al menos los que ya están lanzados, aunque sea una formalidad, ¿llegarán a diciembre?
JA: Habrá que verlo. Lo que le
puedo asegurar es que es imposible de sostener un clima de campaña
cuando no la hay. Uno no puede pretender generar un clima y un interés
de campaña cuando todavía falta mucho. Creo que sería, repito, erróneo.
Me parece que esto va a amainar. Vamos a discutir, coincidir y disentir
los temas que vayan apareciendo, que son los temas de la gestión diaria,
los temas coyunturales y, por qué no, los temas estructurales. Pero me
parece que empezar a pensar ahora y hacer mediciones y preguntar a la
gente ‘usted a quién votaría hoy a presidente’, me parece, cuanto
menos, una enorme ingenuidad.
OM: Bien, Juan José Alvarez, diputado nacional del Bloque Justicialista Nacional, muchísimas gracias por atendernos.
JA: Gracias a ustedes por llamarme.
martes, 4 de diciembre de 2012
Sobre la delegacion de poderes permanentes
Principales conceptos del Dip. Nacional Juan José Alvarez
(Bloque Justicialista Nacional). entrevistado sobre el proyecto de
poderes especiales permanentes a la Jefatura de Gabinete (Fuego Cruzado –
América TV – 02/07/2006 – 23:40)
- “Estas facultades que la Constitución otorga en momentos muy especiales y que deben ser de interpretación restrictiva, ¿son aplicables en este momento? Hay autores, como el ex ministro de Justicia de este gobierno Dr. Rosatti, que consideran que en 2002 no se habían dado las circunstancias como para hace uso de las facultades extraordinarias. Si en 2002, según algunos importantes constitucionalistas, no estaban dadas las circunstancias, ¡qué decir de 2006!”
- “¿Qué estamos discutiendo? ¿Una facultad de emergencia? Si continúa la emergencia y por ello se hace uso de estos mecanismos, ¿por qué de manera permanente? O acaso nos están dando la mala noticia de que la emergencia va a durar siempre? Quien alguna vez tomó antibióticos no quiere decir que tenga que tomar antibióticos toda su vida. Lo que en todo caso podemos discutir es si está bien utilizada la emergencia y los mecanismos o “remedios” constitucionales para la emergencia en el 2001, 2002, 2003, 2004, 2005 y 2006. Si existe una situación excepcional, que además impida que el Congreso pueda resolverla, entonces digámoslo claramente: ‘Hay una emergencia’; aclarar cuál es y que, en todo caso, sea temporal.”
- (Con referencia a los argumentos esgrimidos por el oficialismo, en defensa del proyecto) El parlamento no está administrando. El Parlamento está dando el marco a partir del cual se administra, y este marco es el Presupuesto. En la división de poderes, el poder que pierde uno, lo gana otro. O el poder que uno gana, alguien lo pierde. En este caso, está absolutamente claro que el que va a perder después de sancionarse estos poderes, es el congreso de la Nación.
- “El Congreso no es un lugar donde anida la oposición, sino un lugar donde el oficialismo tiene mayoría. No es una situación de gobierno dividido donde los diputados traban permanentemente la gobernabilidad y no le queda al gobierno más que apelar a este mecanismo.”
- “Este proyecto no solamente afecta la división de poderes, sino que afecta la relación nación y provincias: el federalismo argentino. Es un tema de fondo. Es un tema que no se agota en las partidas.”
- “Por otro lado, hay un tema central que es el control. Por eso nosotros hemos propuesto que el Congreso de la Nación tenga una Oficina de Seguimiento del Presupuesto. Hay una iniciativa presentada por el bloque al que pertenezco pidiendo la creación de una oficina que siga el Presupuesto, porque esto es fundamental. Si el Congreso pierde esta facultad, las funciones que le quedan realmente serán pocas. Va a haber una derogación de hecho de la Constitución, vía una emergencia permanente.”
- (Sobre futuras acciones en contra del proyecto) “Vamos a marcar claramente, como legisladores que somos, nuestra posición, intentar que esto se debata, intentar que la sociedad tenga claro qué es lo que estamos discutiendo. Esto no es un mero cambio de funciones, que lo que hacía una comisión ahora lo va a hacer el Jefe de Gabinete; cómo influye en su vida cotidiana; por qué estamos planteando esto, esto no es una cuestión demagógica, como por ahí hemos leído. Este es un tema serio; es un tema grave y que merece una fuerte discusión, y esto es lo que vamos a hacer: darla en las comisiones, darla en el recinto.”
Se recalienta el debate por los decretos
La polémica reglamentación del control parlamentario de los
Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) -aprobada el miércoles en el
Senado tras una extenuante sesión y defendida de manera enfática por la
senadora Cristina Kirchner- será el principal tema de debate durante
esta semana en la Cámara de Diputados.
Al igual que lo ocurrido en la Cámara alta, la batalla entre
oficialistas y opositores promete ser áspera. La Comisión de Asuntos
Constitucionales de la Cámara baja, que encabeza el kirchnerista Juan
Manuel Urtubey, continuará mañana con el tratamiento de un puñado de
proyectos presentados para aprobar o rechazar los decretos enviados por
el Poder Ejecutivo.
Más allá de las buenas intenciones de algunos diputados -y la
existencia en el temario de otros proyectos firmados por legisladores
oficialistas como Rafael Bielsa y Alfredo Atanasof- nadie duda de que el
kirchnerismo hará suyo ese día el dictamen del Senado sin solicitar ni
efectuar cambios.
El proyecto establece la creación de una Comisión Bicameral
permanente de 16 miembros que determinará la “validez o invalidez de
cada decreto” antes de girarlo al pleno de ambas cámaras. La senadora
Kirchner destacó que la nueva redacción había terminado con la sanción
ficta, es decir que los decretos de necesidad y urgencia quedarán
ratificados por el simple silencio del Congreso.
En su artículo 20, el proyecto autoriza a ambas cámaras a expedirse
sobre el decreto enviado por el PE una vez transcurridos los 10 días de
trabajo de la comisión bicameral, pero nada dice sobre los plazos con
los que cuenta el Parlamento. Así, el silencio del cuerpo o el rechazo
de una sola de las cámaras hará que, efectivamente, esas decisiones
-usadas sin rodeos por los últimos presidentes constitucionales- sigan
vigentes.
Este proyecto es sustancialmente diferente del que la propia
senadora presentó en 2002, en el que proponía que en 20 días hábiles
ambas cámaras debían expedirse sobre cada decreto. También establecía
que si una sola de las cámaras lo rechazaba, el DNU quedaba sin efecto.
“Habrá debate, aunque no esperamos que haya consenso, y seguramente
apoyaremos un proyecto similar al que salió del Senado”, afirmó
Urtubey. En el mismo sentido, la diputada Rosario Romero (FV-Entre Ríos)
afirmó que luego de 12 años sin reglamentar los DNU -tal como lo
estable la reforma constitucional de 1994- lo peor que se puede hacer
“es no hacer nada”. Y destacó que en los artículos 10 y 13 del proyecto
se habla de la necesidad de “tratamiento expreso” del Congreso.
Las quejas
La oposición no piensa parecido. Desde el Interbloque Propuesta
Federal, de Mauricio Macri, esgrimirán el proyecto de Jorge Vanossi, que
establece un plazo máximo de 40 días para que el Congreso se expida
sobre la validez del decreto, y 60 si es que la comisión bicameral no se
expidiera. “Hay que buscar un plazo razonable de caducidad, no es
posible que a partir de la reforma constitucional se haya incrementado
el uso y abuso de DNU”, afirmó el diputado Pablo Tonelli (Pro-Capital).
“Decir tratamiento expreso es decir poco. De hecho, hay muchos
ejemplos, como la renegociación de contratos con empresas privatizadas,
en los que el Congreso debía expedirse y no lo hizo”, cuestionó la
diputada de ARI Marcela Rodríguez.
Su proyecto -también firmado por la líder partidaria, Elisa Carrió,
y Adrián Pérez- coincide en la creación de la comisión bicameral, pero
establece que el no tratamiento por parte de las cámaras en 30 días o el
rechazo de una de ellas hará caer el decreto.
Con similares argumentos se opondrán desde el radicalismo. “El
problema es básicamente del Congreso. ¿A quién le vamos a echar la culpa
si no ponemos plazos y no nos obligamos a que las cámaras de expidan?”,
se sinceró el diputado Mario Negri.
Desde el justicialismo nacional, Juan José Alvarez afirmó:
“Hay que superar la tentación de legislar por decreto sin control
político. Hoy el Ejecutivo tiene más facultades para legislar que el
Legislativo”.
Desde el kirchnerismo, el titular de la Cámara baja, Alberto
Balestrini, consideró que “la reglamentación de los DNU era un reclamo
permanente, una aspiración que viene desde la incorporación de este
instrumento a la Constitución en la reforma de 1994″.
Para Urtubey, “es una gran mejora para el sistema institucional
tener una comisión bicameral que se dedique a tratar todo lo relacionado
con DNU porque en la actualidad es difícil que se traten en el
Congreso”.
El apoyo no es unánime. El ex canciller Bielsa presentó en los
últimos días un proyecto que establece un plazo de 30 días para que las
cámaras se expidan sobre la validez del decreto, y en su artículo 16
fija que “si el decreto no fuera expresamente aprobado por ambas cámaras
carecerá de toda validez y eficacia”.
Paradojas de un oficialismo que, sin embargo, confía en alcanzar la
mayoría necesaria para impulsar el proyecto que defendió, a capa y
espada, la senadora y primera dama.
Por Jaime Rosemberg
De la Redacción de LA NACION
Una obsesion monumental
Mientras trabaja intensamente por la candidatura presidencial de Roberto
Lavagna y hasta deja correr su nombre como posible aspirante a la
gobernación bonaerense, el diputado Juan José Alvarez
no descuida su verdadero sueño: convertirse algún día en el presidente
de River. Pese a que lo niega públicamente, este hincha fanático,
imagina los acalorados duelos verbales que tendría con Mauricio Macri,
con quien mantiene una muy buena relación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)